Historia de Europa

Perkin Warbeck, ¿impostor o el verdadero Ricardo, duque de York? (III): las acciones de sus contemporáneos

Después de analizar los hechos históricos relacionados con Perkin Warbeck/Richard de York y de estudiar las fuentes sobre el destino de los príncipes de la Torre de Londres, esta última entrega se centra en otro aspecto fundamental: el comportamiento de los protagonistas de la trama.

Ricardo III

El último Plantagenet es, con razón, el principal sospechoso del destino de los príncipes. Tenía motivo, medios y oportunidad: los niños estaban bajo su custodia, podían amenazar su reinado (sobre todo Eduardo V) y, tras 1485, no aparecen noticias fiables sobre su paradero.

Sin embargo, como se señaló en entradas anteriores, el asesinato a sangre fría de los hijos de su hermano mayor no encaja del todo con sus actos previos, en los que mostró lealtad a Eduardo IV. Además, una vez que proclamó a sus sobrinos como ilegítimos mediante el Titulus Regius y se coronó, dejaron de ser una amenaza mayor que la que representaban otros miembros de la Casa de York.

Matthew Lewis sugiere que, si Ricardo se beneficiaba de la muerte de los príncipes, lo hacía porque eliminaba la posibilidad de que Eduardo V sirviera de bandera para los opositores. Pero para neutralizar esa amenaza, no bastaba con matarlos; su muerte debía ser conocida públicamente. Ricardo nunca hizo pública una muerte que le hubiera librado de un problema serio.

Podría argumentarse que el rey temía provocar descontento o rebelión si anunciaba la muerte de los príncipes y la acusación de haberlos asesinado. Aun así, la oportunidad de cargar la culpa sobre otro (por ejemplo, el duque de Buckingham) estaba a su alcance.

En octubre de 1483, Ricardo enfrentó la rebelión de Buckingham, cuyo objetivo era colocar a Enrique Tudor en el trono. La revuelta fracasó y Buckingham fue ejecutado. La falta de menciones a los príncipes en ese momento es significativa: si ya estuvieran muertos, habría sido fácil desviar la sospecha acusando a Buckingham y a Tudor. El silencio sugiere que los niños podrían haber estado vivos.

Antes de la muerte de Ricardo en 1485, ya circulaban rumores sobre la muerte de los príncipes, y la propaganda de la invasión de Tudor los utilizaba. Ricardo, al conocer esos rumores, pudo haberlos disipado mostrando a los niños con vida; al no hacerlo, alimentó la sospecha y favoreció a sus rivales. La única razón para no mostrarlos habría sido que no existían.

Margaret Beaufort y Enrique Tudor

Perkin Warbeck, ¿impostor o el verdadero Ricardo, duque de York? (III): las acciones de sus contemporáneos

A principios de 1483, mientras Eduardo IV seguía vivo, Margaret Beaufort vislumbró una oportunidad para su hijo Enrique Tudor. Las negociaciones para que él regresara del exilio y contrajera matrimonio con una hija de Eduardo no se concretaron por la muerte del rey.

Tras la coronación de Ricardo III, Margaret, casada con el poderoso Lord Stanley y favorecida en la corte, empezó a allanar el camino para el regreso de Tudor. Intentó ganarse el apoyo de la viuda de Eduardo IV, Isabel Woodville, cuyo plan de matrimonio entre Enrique y la futura reina Isabel de York solo tendría sentido si Woodville creía que los príncipes estaban muertos.

Woodville recibió la visita del doctor Lewis Caerleón, médico de Margaret, lo que habría servido como canal de información. Si el rumor de la muerte de los niños llegó a Woodville, ella estaba predispuesta a creerlo, pues Ricardo había ejecutado a varios parientes cercanos.

Como señala Matthew Lewis, Margaret no necesitaba que los príncipes estuvieran realmente muertos; solo necesitaba que Isabel los considerara muertos para fortalecer su propia posición como madre de la futura reina.

En cuanto a Enrique Tudor, después de la victoria en Bosworth, el Parlamento aprobó una ley de attainder contra Ricardo y sus seguidores, pero los príncipes de la Torre no fueron mencionados. Los detractores consideran inexplicable que un delito tan atroz quedara fuera del acta, lo que sugiere que en ese momento los niños aún estaban vivos y su desaparición ocurrió después de la muerte de Ricardo.

El beneficio de la supuesta desaparición también es relevante. Ricardo había anulado la sucesión de los niños mediante el Titulus Regius. Enrique, al casarse con Isabel de York, necesitaba que el título quedara sin los hermanos de Isabel, pues ellos, de haber sobrevivido, habrían tenido prioridad en la línea sucesoria. De ahí el fuerte motivo de Enrique para eliminar a los príncipes.

El silencio absoluto de Enrique VII ante los rumores, incluso frente a los pretenders Lambert Simnel y Perkin Warbeck, refuerza la hipótesis de que él mismo estaba implicado en su desaparición, aunque su esposa Isabel, hermana de los niños, pudo haberle impedido revelar una verdad dolorosa.

Realeza europea

Perkin Warbeck, ¿impostor o el verdadero Ricardo, duque de York? (III): las acciones de sus contemporáneos

Warbeck contó con el apoyo de monarcas como los reyes de Francia y Escocia y del emperador Maximiliano. Matthew Lewis argumenta que sería imposible que un hijo de mercader flamenco engañara a tantos nobles europeos, sobre todo por su dominio rápido del inglés. Ese razonamiento parte de una premisa errónea: los reyes enemigos de Inglaterra no estaban tan interesados en la autenticidad del pretendiente como en debilitar a su rival.

En el caso de Maximiliano, la conexión con la duquesa de Borgoña (hermana de Ricardo III) pudo haber influido, pero no parece suficiente para explicar su apoyo incondicional a Warbeck.

Lewis también sugiere que un monarca del siglo XV, imbuido de la idea divina del derecho real, no cometería el sacrilegio de promover a un impostor. Yo discrepo: los monarcas de la época eran mucho más pragmáticos que idealistas y estaban dispuestos a usar a cualquier aliado, aunque fuera de origen plebeyo, para reforzar su posición internacional.

El código secreto de los Reyes Católicos

Perkin Warbeck, ¿impostor o el verdadero Ricardo, duque de York? (III): las acciones de sus contemporáneos

Una curiosa pieza documental reciente muestra los códigos utilizados por los Reyes Católicos en sus mensajes cifrados. En ella, el código DCCCCCVII, asociado a Ricardo, duque de York, aparece en informes oficiales sobre las aventuras de Perkin Warbeck. Lewis minimiza su relevancia, pero el hecho de que los monarcas españoles emplearan el nombre real del supuesto duque sugiere que, al menos, lo consideraban una figura legítima.

El documento no prueba que los Reyes supieran con certeza que Warbeck era el verdadero hijo de Eduardo IV, pero indica que lo trataban como tal en sus comunicaciones diplomáticas.

Conclusión

En noviembre de 1497, el emperador Maximiliano escribió a su hijo Felipe el Hermoso sobre la captura del supuesto duque de York, expresando dolor y defendiendo su supuesta inocencia. El texto, redactado después de la confesión de impostura de Warbeck, muestra que, hasta el último momento, Maximiliano consideró al pretendiente como el verdadero hijo de Eduardo IV.

Este artículo no pretende resolver el enigma de Perkin Warbeck ni el destino de los príncipes de la Torre, sino ofrecer una visión profunda de los diferentes actores implicados para que el lector saque sus propias conclusiones.

Comentarios y opiniones son bienvenidos en el blog y en mis redes sociales.