La famosa frase de Karl Marx —"la historia se repite dos veces: primero como tragedia y después como farsa"— parece resonar hoy con el debate sobre el referéndum de autodeterminación que el gobierno catalán ha convocado para el 1 de octubre. Aunque los contextos y causas difieren, la tensión entre el Estado central y la región autonómica ha sido la chispa de dos momentos críticos en la historia democrática de España, uno de los cuales ocurrió en 1934.
Los orígenes de la autonomía (1931)
El 14 de abril de 1931, día de la proclamación de la Segunda República, Francesc Macià proclamó la República Catalana en Barcelona. Para evitar la ruptura del Estado, el Gobierno provisional envió tres ministros y, a cambio de retirar la declaración, acordó restaurar la Generalitat con Macià como presidente y prometer un Estatuto de autonomía que sería debatido en las Cortes Constituyentes.
La Constitución de 1931 reconocía el derecho a la autonomía. Cataluña, liderada por Esquerra Republicana, fue la primera en iniciar el proceso. Se creó una Diputación provisional compuesta por representantes municipales, que a su vez formó una comisión de seis miembros para redactar un borrador del Estatuto. El proyecto, aprobado por el 99 % de los votantes (aunque las mujeres no podían votar), ingresó en las Cortes el 18 de agosto de 1931.
Contenido del Estatuto
El texto adoptó una filosofía federal, proponiendo ciudadanía catalana, el catalán como única lengua oficial y la posibilidad de incorporar otros territorios. Estas disposiciones chocaban con la visión unitaria de la Constitución, aunque el proyecto fue modificado para ajustarse a ella, manteniendo competencias exclusivas en derecho civil, régimen administrativo, red de transportes secundarios y servicios de salud y sociales, y competencias compartidas en educación, orden público y finanzas.
El gobierno de Companys y la escalada de tensiones
Tras la victoria de Esquerra Republicana en las elecciones de 1932, Macià falleció en diciembre de 1933 y fue sustituido por Lluís Companys, quien formó un gobierno de concentración con partidos de izquierda. En noviembre de 1933, la victoria de los republicanos radicales y la CEDA introdujo al poder a fuerzas conservadoras, generando los primeros conflictos de competencias.
Un caso emblemático fue la Ley del Contrato de Cultivo aprobada por el Parlamento catalán, que garantizaba a los arrendatarios del sector vitivinícola un periodo mínimo de explotación y la posibilidad de adquirir la tierra. La Lliga, apoyada por el Gobierno central, interpuso un recurso de inconstitucionalidad que ganó el Tribunal de Garantías Constitucionales, lo que Esquerra Republicana interpretó como un ataque a la autonomía.
La revolución de octubre de 1934
El ingreso de ministros de la CEDA en el Gobierno central desencadenó la insurrección socialista, liderada por la UGT y Largo Caballero, que buscaba impedir que Gil Robles destruyera la República. En el contexto europeo, el auge del fascismo —Alemania, Italia y la autocracia de Dollfuss en Austria— alarmó a la izquierda española, que vio en la revolución una forma de defender la República.
En Barcelona, el 5 de octubre se declaró una huelga general sin el apoyo de la CNT. Al día siguiente, Companys rompió relaciones con el Gobierno central y proclamó el "Estado Catalán dentro de la República Federal Española". No se trataba de independencia, sino de crear un Estado catalán dentro de una República federal.
El plan incluía una rebelión militar encabezada por el ministro del Interior, Josep Dencás, cercano a la ideología fascista. Sin embargo, la población no se movilizó y el general Domingo Batet, jefe militar de Cataluña, se negó a acatar las órdenes de Companys, ocupando la ciudad con una batería de artillería. Tras un breve tiroteo, la Generalitat se rindió el 7 de octubre, dejando 46 muertos (8 soldados y 36 civiles).
Consecuencias y represión
La reacción del gobierno, liderado por la CEDA y sectores del Partido Radical, persiguió a los socialistas, a Azaña y a los defensores del Estatuto. Azaña fue detenido brevemente. El 14 de diciembre se suspendió indefinidamente la autonomía catalana y se procesó a los líderes del gobierno autonómico. Companys y sus consellers fueron condenados a 30 años de prisión por rebelión militar; los miembros de los Mossos d'Esquadra y el somatén fueron sentenciados a muerte, aunque sus penas fueron conmutadas.
La autonomía quedó en suspenso hasta 1936, cuando el Frente Popular la restableció.
Bibliografía
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Proclamación del Estado Catalán en octubre de 1934. (s.f.). En Wikipedia, la enciclopedia libre. Recuperado de https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Proclamaci%C3%B3n_del_Estado_Catal%C3%A1n_en_octubre_de_1934&oldid=101751253