
El emperador romano Caro y su campaña contra los sasánidas
Durante el período de los llamados "emperadores de la guarnición", la mayoría de los gobernantes romanos murieron de forma inesperada, ya sea por asesinato, enfermedad o accidente. Uno de los casos más curiosos fue el del emperador Marco Aurelio Caro, quien falleció tras ser alcanzado por un rayo mientras conducía su campaña en Oriente.
Derrota del Imperio sasánida
Roma sufrió cinco derrotas históricas que dejaron una profunda humillación:
- La ocupación parcial de la ciudad por los galos en el siglo IV a.C.
- La humillación de Caudine en las Guerras samnitas (III a.C.).
- La derrota en Cannae durante la Segunda Guerra Púnica (III a.C.).
- La derrota de Craso frente al Imperio Parto en el siglo I a.C.
- La captura del emperador Valeriano a manos de los sasánidas en el siglo III d.C.
En este último episodio, el emperador Marco Aurelio Caro logró revertir la situación. Tras asumir el trono en 282 d.C., organizó una ofensiva contra el Imperio sasánida, que en ese momento estaba sumido en conflictos internos.
Con sus hijos, Carino y Numeriano, nombrados co‑emperadores, Caro avanzó rápidamente hacia la capital sasánida, Ctesifonte, logrando tomarla y restaurar el control romano sobre Mesopotamia. La victoria parecía haber puesto fin a la amenaza persa.
El fatal golpe del rayo
Sin embargo, la fortuna cambió de forma dramática. Según las fuentes antiguas, mientras el ejército romano acampaba cerca de Carrhae (actual Harran, Turquía), una tormenta repentina cayó sobre el campamento. Un rayo impactó directamente al propio emperador, causándole la muerte al instante. En la tradición romana y grecorromana, el rayo era considerado el arma de Júpiter, el dios del trueno, y su muerte fue interpretada como un castigo divino.
Marco Aurelio Caro: su vida y legado
Caro nació en Narbo (actual Narbón, Francia) y sirvió como secretario de la guardia bajo el reinado del emperador Probo. Tras el asesinato de Probo, Caro ascendió al trono y adoptó el nombre de Marco Aurelio Caro, proclamando su intención de gobernar con el apoyo del Senado, aunque mantuvo el poder militar como base de su autoridad.
Su corta pero intensa campaña contra los sasánidas mostró la capacidad de Roma para recuperar territorios perdidos. Sin embargo, la sucesión tras su muerte fue caótica: sus hijos fueron asesinados y el imperio cayó en una nueva fase de inestabilidad que culminaría con la división del Tetrarquía.
La muerte de Caro por un rayo quedó grabada en la memoria colectiva como una señal de los dioses y como un recordatorio de la fragilidad del poder imperial.