Introducción
Por Me. Cláudio Fernandes
Cuando hablamos de la caída del Imperio Romano nos referimos al colapso del Imperio Romano de Occidente, la parte del vasto imperio que tenía a Roma como capital. La mitad oriental, con sede en Bizancio (más tarde Constantinopla), perduró hasta 1453.
Orígenes del declive
El proceso de decadencia comenzó a mediados del siglo IV d.C., como consecuencia de problemas que se habían acumulado desde el siglo III: invasiones bárbaras, crisis económica y luchas internas por el poder militar.
Invasiones y presiones migratorias
Las oleadas migratorias de pueblos bárbaros provenientes del norte de Europa y Asia, motivadas por cambios climáticos y otras causas, obligaron al imperio a desviar cada vez más tropas hacia la defensa del centro, es decir, la ciudad de Roma.
Colapso económico
Desde el punto de vista económico, la crisis se agudizó tras el derrumbe del sistema esclavista. Este fue sustituido por el colonato, una relación entre campesinos con precarias condiciones de subsistencia y grandes terratenientes que les ofrecían protección a cambio de trabajo. La transición provocó la despoblación de los centros urbanos y una marcada caída del comercio.
El auge del cristianismo
En medio de la crisis, el cristianismo ganó una gran expansión demográfica. El emperador Constantino, quien trasladó la capital a Bizancio, adoptó la fe cristiana y la proclamó religión oficial del imperio.
Recursos multimedia
Aprovecha para ver nuestras lecciones en vídeo sobre el tema: