Historia de Europa

Historia de la organización política de Roma

Roma, al igual que la sociedad griega antigua, se organizó inicialmente en comunidades gentiles basadas en la gens, agrupaciones familiares vinculadas por consanguinidad y religión. La tierra era de la comunidad y la autoridad suprema recaía en el pater familias.

Monarquía romana (753‑509 a.C.)

Aunque algunos nombres legendarios pueden ser ficticios, existen evidencias de una monarquía temprana, la expansión de la ciudad y la lucha contra pueblos vecinos. Durante este periodo surgió una división social entre patricios y plebeyos.

República romana (509‑27 a.C.)

Tras la caída de la monarquía, los ciudadanos eligieron anualmente dos cónsules. Inicialmente sólo los patricios podían ocupar magistraturas, lo que provocó tensiones con la plebe y una larga lucha por la igualdad.

Los principales hitos incluyen la conquista de Veii (396 a.C.), la derrota de los etruscos, la guerra contra Cartago (264‑146 a.C.) y la expansión a la Galia, Hispania, Macedonia y Asia Menor. La alianza entre familias plebeyas adineradas y patricias excluía a la mayoría del poder político, mientras que la desaparición de campesinos dio origen a un proletariado urbano sin representación.

Tras la Guerra Social, los pueblos itálicos obtuvieron la ciudadanía romana. Las guerras contra Mitrídates VI y las rivalidades entre Cayo Mario y Lucio Cornelio Sila, y luego entre Pompeyo, Craso y Julio César, culminaron en guerras civiles que erosionaron la Constitución republicana.

Julio César, tras cruzar el Rubicón, se proclamó dictador vitalicio, pero su asesinato desencadenó la formación del Segundo Triunvirato (Octavio, Marco Antonio y Lepido). La victoria de Octavio en la batalla de Actium (31 a.C.) marcó el fin de la República y el inicio del Imperio.

Imperio romano (27 a.C.‑476 d.C.)

Augusto reorganizó el territorio, puso fin a la corrupción y dio inicio al siglo de oro de la literatura latina, con autores como Virgilio, Horacio y Ovidio. Los emperadores de la dinastía Julio‑Claudia (Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón) mostraron distintos grados de exceso y estabilidad.

La dinastía Flavia (Vespasiano, Tito y Domiciano) buscó restaurar la autoridad del Senado y el bienestar popular. Los “cinco buenos emperadores” (Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio) llevaron al imperio a su máxima extensión territorial y a una relativa paz.

Tras la muerte de Marco Aurelio, el Imperio sufrió crisis: la dinastía Severa, la inestabilidad de los emperadores ilirios, y las reformas de Diocleciano y Constantino I, quien adoptó el cristianismo y fundó Constantinopla. Teodosio I reunificó el imperio por última vez; tras su muerte, el Imperio se dividió en Oriente y Occidente.

En 476 d.C. el último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo, fue depuesto, mientras que el Imperio Bizantino perduró hasta 1453.

Civilización romana

La cultura romana combinó influencias griegas, etruscas y locales, dejando un legado en el derecho, la arquitectura, el idioma y la organización política que sigue influyendo en el mundo actual.

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