Historia de Europa

Enrique VIII, rey de Inglaterra y fundador de la Iglesia Anglicana

Renaissance británica

Enrique VIII, rey de Inglaterra y fundador de la Iglesia Anglicana

En 1491 nace Enrique VIII, segundo hijo del rey Tudor Enrique VII y su esposa Isabel. Su hermano mayor, Arturo, debía heredar el trono y ya había sido nombrado Príncipe de Gales, pero murió inesperadamente en 1501. Así, Enrique, entonces de diez años, se convierte en el heredero.

En 1509, tras la muerte de su padre, Enrique VIII asciende al trono y se casa oficialmente con Catalina de Aragón, viuda de su hermano Arturo. El matrimonio, aunque políticamente necesario, es impopular entre los cortes y marca el inicio de una vida dominada por la presión dinástica.

Al mismo tiempo, el joven rey elimina a los principales vasallos de su padre y aprovecha la influencia de su consejero favorito, Thomas Wolsey, quien alcanza los cargos de cardenal y Lord Canciller.

Europa vivía el esplendor del Renacimiento y Enrique, a diferencia de su padre, se muestra un monarca aficionado a la caza, la música, el baile y los románticos ideales de reyes como David o Constantino.

Su primera campaña militar contra Francia termina en fracaso, mientras Escocia, aliada con el rey francés, invade Inglaterra. Posteriormente, gracias a la diplomacia de Wolsey, se firma una alianza con Francia que brinda a Inglaterra una breve paz.

Reforma religiosa

En 1517 Martín Lutero inicia la Reforma protestante. El Papa responde con una bula de excomunión y una orden de asesinato contra Lutero, pero el movimiento se extiende por toda Europa. En este contexto, Enrique VIII, inicialmente opositor al luteranismo, firma en 1522 el Tratado de Londres, una alianza con los príncipes protestantes para contener al Imperio otomano y a los reformadores.

El verdadero motivo de la ruptura con Roma es personal: Enrique desea anular su matrimonio con Catalina para casarse con Ana Bolena. El Papa Clemente VII, bajo la presión del emperador Carlos V, se niega a conceder la dispensa.

En 1530, Enrique declara al monarca inglés “Jefe supremo” de la Iglesia y, en 1533, se casa con Ana Bolena, provocando la excomunión papal y el cisma definitivo. Ese mismo año nace su hija, Isabel, quien más tarde se convertiría en la famosa Reina Isabel I.

La Iglesia Anglicana, aunque fundada por motivos políticos, se consolida como institución bajo el reinado de Isabel I. Enrique también ordena la disolución de los monasterios, vendiendo sus vastas propiedades a la nobleza emergente, un proceso que transforma radicalmente la tenencia de tierras en Inglaterra desde la conquista normanda.

Problema de sucesión y muerte del rey

El único hijo varón de Enrique, Eduardo VI, nace de su tercera esposa, Juana Seymour. Los demás matrimonios –con Ana Bolena y Catalina de Aragón– sólo producen hijas, lo que lleva al rey a divorciarse, ejecutar a sus esposas y a varios nobles, incluido Thomas More, autor de “Utopía”.

Enrique intenta asegurar la unión con Escocia mediante el matrimonio de su hijo Eduardo con María, reina escocesa, pero la alianza franco‑española frustra sus planes militares.

En 1547, Enrique VIII muere y le sucede su único hijo varón, Eduardo VI.

Valoración personal de Enrique VIII

Enrique VIII es recordado como un monarca autoritario y ambicioso, cuya mayor huella es la fundación de la Iglesia Anglicana bajo control real. Esta ruptura con Roma intensificó los conflictos religiosos internos, sentó las bases para la Revolución Puritana y la posterior Revolución Gloriosa, y redefinió la relación de Inglaterra con Escocia e Irlanda.

En definitiva, Enrique VIII fue el impulsor que marcó el punto de inflexión de la historia británica.