Historia de Europa

Jacobo I, el primer monarca de la dinastía Estuardo

Unión personal de Inglaterra y Escocia

Tras la muerte de la reina Isabel I sin descendencia, la dinastía Tudor llegó a su fin. El trono inglés pasó a Jacobo VI de Escocia, descendiente de Enrique VII, y se le nombró Jacobo I de Inglaterra. Aunque ambos reinos compartían al mismo monarca, seguían siendo entidades políticas distintas; por ello el periodo se conoce como la unión personal entre Inglaterra y Escocia.

Orígenes y ascenso al trono

Jacobo I, el primer monarca de la dinastía Estuardo

Jacobo nació el 19 de junio de 1566, hijo de María, reina de Escocia, y del noble escocés Enrique Stuart. Desde su nacimiento fue reconocido como heredero al trono escocés y, tras la muerte de Isabel I en 1603, también se convirtió en rey de Inglaterra, unificando ambas coronas bajo una sola persona.

El conflicto entre Isabel I y María, reina de Escocia, culminó con la ejecución de María en 1587 bajo cargos de conspiración contra la vida de Isabel. Este episodio avivó la tensión con la Iglesia católica y con España, que poco después envió la Armada Invencible en 1588. La derrota de la Armada consolidó el poder de Isabel, quien, sorprendentemente, designó a Jacobo como su sucesor.

El Acta de Sucesión de 1544, promulgada por Enrique VIII, prohibía que un monarca católico gobernara Inglaterra, pero la fuerte influencia de Isabel y el apoyo de la nobleza permitieron que Jacobo, protestante, accediera al trono sin oposición significativa.

Cuestiones religiosas

La Reforma protestante había transformado a Inglaterra en una nación anglicana bajo el control del monarca. Jacobo I heredó este conflicto y, aunque buscó una mayor unión entre Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda, la realidad mostró profundas diferencias en leyes, lenguas y religiones.

Para mantener la estabilidad, Jacobo mantuvo la estructura separada: la Iglesia de Inglaterra seguía bajo su autoridad en Inglaterra, mientras que la Iglesia de Escocia (presbiteriana) continuaba en Escocia. Sin embargo, la persecución contra los católicos persistió, lo que desencadenó el famoso complot de la pólvora de 1605, un intento fallido de asesinar al rey.

Problemas financieros y políticos

Jacobo era un rey culto, autor de obras como "The True Law of the Free Kingdom", y defensor del derecho divino de los reyes. No obstante, su falta de habilidad financiera lo llevó a acumular una deuda de aproximadamente 600.000 libras.

Intentó solucionar la crisis mediante el "Gran Contrato", que proponía un subsidio anual de 200.000 libras a cambio de la abolición de ciertos impuestos feudales, pero el Parlamento rechazó la propuesta. Como alternativa, creó el título de baronet, vendiéndolo a la nobleza para obtener ingresos.

Las relaciones con el Parlamento se deterioraron, llegando a un período de seis años (1614‑1620) sin sesiones parlamentarias. La necesidad de fondos para la guerra de los Treinta Años, en la que su hija Isabel casada con Federico V de Palatinado estaba involucrada, obligó a Jacobo a reabrir el Parlamento, pero sus políticas financieras siguieron siendo impopulares.

En sus últimos años, Jacobo buscó una alianza matrimonial entre su hijo Carlos y una princesa española, lo que encontró fuerte oposición parlamentaria, ya que Inglaterra temía la influencia católica de España. Jacobo también intentó mejorar las relaciones con el reino ibérico revocando licencias de corsarios, pero estos esfuerzos no lograron convencer al Parlamento.

Jacobo I falleció el 27 de marzo de 1625, a los 58 años, dejando un reino unido bajo una sola corona pero plagado de tensiones religiosas, financieras y políticas que su hijo Carlos I heredaría.