Historia de Europa

El regreso del Cap San Diego a Hamburgo en 1986

El 31 de octubre de 1986 los hamburguenses recibieron con entusiasmo al futuro buque‑museo Cap San Diego. Miles de personas hicieron una peregrinación a la ribera del Elba para saludar al mayor carguero museo navegable del mundo, que hoy forma parte del panorama del puerto.

El sonido de bocinas, un concierto de banda de metales del Cuerpo Aéreo y unos 6.000 espectadores vitorearon la llegada de la "vieja dama" al puerto. El capitán Manfred Stroncik entregó ceremonialmente el buque al alcalde de Hamburgo, Klaus von Dohnanyi (SPD). Gracias al compromiso de este último y del Senado de la ciudad, la operación fue posible.

Pasado como "Cisne blanco del Atlántico Sur"

Lanzado en 1961 para la naviera Hamburg Süd, el Cap San Diego surcó más de 120 travesías entre Hamburgo y Sudamérica, haciendo escala también en el puerto de Nueva York. Por su elegante silueta, la clase Cap‑San recibió el apodo de "cisnes blancos del Atlántico Sur". El arquitecto naval Caesar Pinnau ocultó las chimeneas dentro de dos mástiles estrechos, dándole al buque una apariencia más parecida a un yate que a un carguero tradicional.

El Senado de Hamburgo salva al buque del desguace

En 1981 Hamburg Süd vendió el transportista de carga general a una compañía española, que lo utilizó hasta 1986 antes de ponerlo nuevamente a la venta. Con 160 metros de eslora, el Cap San Diego ya era el último ejemplar de su clase; sus hermanas habían sido desguazadas.

El Senado, bajo la presidencia de Dohnanyi, compró el barco por 2,45 millones de marcos, pese a la resistencia de algunos ciudadanos. "El 31 de octubre volví a traer el buque, de pie en la proa con mi abrigo ondeando", recordó el alcalde en la celebración del 20.º aniversario de su regreso en 2006.

El último "cisne blanco" vuelve a casa

El día del regreso participaron unos 200 invitados y una tripulación de unos 70 voluntarios, muchos de ellos extripulantes. El buque fue restaurado provisionalmente en Cuxhaven y recibió una nueva capa de pintura con 400 litros de blanco.

Proyecto de los Hamburger Schiffsfreunde

Se decidió que el Cap San Diego complementara el panorama del puerto como buque‑museo. Para el 800.º aniversario del puerto, en mayo de 1989, se planificó como atracción principal, con la intención de mantenerlo operativo y ofrecer viajes regulares a pasajeros.

Convierten al barco en un museo navegable

La renovación y adaptación a museo duró varios años. En 1995 el Cap San Diego volvió a estar en condiciones de navegación y transportó a 300 visitantes durante las celebraciones del centenario del Canal de Kiel.

Los voluntarios garantizan su preservación

Desde 2003 el buque funciona como monumento marítimo y hotel flotante, y se ha convertido en un símbolo de Hamburgo junto al bergantín Rickmer Rickmers. Un último gran mantenimiento se realizó en la primavera de 2021. El barco pertenece a la Fundación Admiralty de Hamburgo; alrededor de 45 voluntarios se encargan del mantenimiento y la navegabilidad, mientras que los fondos provienen de la fundación, tarifas de entrada, alojamiento y donaciones.

Varias veces al año el Cap San Diego zarpa desde su amarre en la Überseebrücke para excursiones por el Elba. En los días sin salida, los visitantes pueden recorrer el interior, desde la sala de máquinas hasta el puente de mando. Actualmente se siguen las instrucciones de los operadores relacionadas con la pandemia de COVID‑19.


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