Antecedentes
Desde el inicio de su actividad política, Adolf Hitler rechazó los límites territoriales impuestos a Alemania tras la Primera Guerra Mundial, incluyendo las fronteras polacas. Uno de sus objetivos principales era recuperar el corredor polaco que dividía a Prusia y la Ciudad Libre de Danzig.
Pacto de no agresión con Polonia (1934)
Tras llegar al poder, Hitler negoció con Varsovia el Pacto de No‑Agresión firmado el 26 de enero de 1934. Alemania se comprometió a no recurrir a la guerra contra Polonia y a no intervenir en los asuntos de la minoría alemana en ese país, aunque el pacto no reconocía oficialmente las fronteras polacas. La declaración tendría vigencia de diez años y buscaba debilitar la posición francesa en Polonia.
Objetivos alemanes en Polonia (1939)
Después de la anexión de Austria y la crisis de los Sudetes, Hitler centró sus ambiciones en Polonia. El 28 de abril de 1939 expuso dos metas claras:
- Recuperar la ciudad de Danzig.
- Construir una carretera y una vía férrea a través del "corredor polaco" que unieran ambas partes de Prusia, con estatus extraterritorial para el tramo.
El gobierno polaco rechazó la incorporación de Danzig a Alemania, aunque aceptó la construcción de la carretera sin otorgarle carácter extraterritorial.
Acuerdos internacionales y tensiones
El 23 de agosto de 1939 se firmó el Pacto Germano‑Soviético, que preveía la partición de Polonia entre ambas potencias. Hitler había programado la invasión para el 26 de agosto, pero la fecha se pospuso tras la declaración italiana de que no intervendría hasta 1942‑1943 y la firma del Tratado Anglo‑Polaco el 25 de agosto. Un día antes, el primer ministro británico, Neville Chamberlain, reafirmó en el Parlamento el compromiso de Gran Bretaña con Polonia.
Acuerdo de asistencia mutua entre Reino Unido y Polonia
Artículo I: Si una de las partes entra en hostilidades con una potencia europea, la otra le prestará total apoyo militar.
Artículo II: Las disposiciones del Artículo I se aplican también ante amenazas a la independencia de cualquiera de las partes.
Artículo III: Ante intentos de socavar la independencia de una parte mediante presión económica, ambas partes se ayudarán mutuamente.
Intentos de diplomacia y la crisis de Gleiwitz
El 25 de agosto Mussolini propuso una conferencia al estilo de Múnich para resolver la cuestión; repitió la oferta el 31 de agosto. Ese mismo día Hitler intentó separar a Francia de Polonia, declarando que no tenía hostilidad hacia ella y que había renunciado a Alsacia y Lorena. Francia e Inglaterra sugirieron reanudar negociaciones germano‑polacas, pero sin éxito.
El 31 de agosto se produjo el llamado incidente de Gleiwitz: la Gestapo llevó a un prisionero de un campo de concentración a la frontera, lo vistió con uniforme polaco y lo ejecutó frente a una emisora, alegando una agresión polaca falsa para justificar la invasión.
Inicio de la Segunda Guerra Mundial
El 1 de septiembre de 1939 el acorazado alemán SMS Schleswig‑Holstein bombardeó el fuerte polaco de Westerplatte, en la desembocadura del Vístula, marcando el comienzo del conflicto. Simultáneamente, el ejército alemán lanzó la Operación Fall Weiß para ocupar Polonia; Danzig fue anexada al Reich.
Dos días después, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania. El 17 de septiembre la Unión Soviética invadió la zona oriental de Polonia, y el 28 de ese mes Ribbentrop viajó a Moscú para delimitar nuevamente las fronteras polacas, consolidando un segundo acuerdo germano‑soviético.



