Antecedentes
Tras la victoria de los Balcanes, la Marina se convirtió en la dominante en el Egeo. Sin embargo, Turquía no aceptó la derrota y decidió adquirir un acorazado potente que se estaba construyendo en Gran Bretaña para Brasil, con el que había negociado la compra.
Necesidad griega y especificaciones iniciales
Ante esta amenaza, la Armada griega tuvo que reforzarse. En julio de 1912 se definieron los primeros requisitos: un buque de defensa costera de 139,6 m de eslora y 13.500 t de desplazamiento, armado con 6 cañones de 14 pulgadas (356 mm), 8 cañones de 6 pulgadas (152 mm), 8 de 76 mm, 4 antiaéreos de 37 mm y 4 torpedos, con una velocidad máxima de 21 nudos.
Posteriormente, Grecia modificó el proyecto y decidió que el buque, llamado “Salamis”, sería un acorazado de línea completo de 173,3 m y 19.500 t.
Características técnicas
El armamento principal consistiría en ocho cañones de 14 pulgadas montados en cuatro torretas gemelas. Como artillería secundaria se planearon doce cañones de 6 pulgadas en la superestructura, doce cañones rápidos de 75 mm y cinco tubos torpederos de 500 mm. La propulsión sería mediante turbinas de vapor AEG, con 40.000 hp, permitiendo una velocidad máxima de 23 nudos.
El blindaje, de hasta 250 mm en cinturón, torretas y compartimentos de municiones, estaba pensado para resistir los proyectiles de 12 pulgadas que equiparía el nuevo acorazado turco.
Cancelación y destino
El buque debía entregarse en marzo de 1915, pero la obra se detuvo el 31 de diciembre de 1914 cuando estalló la Primera Guerra Mundial y el bloqueo naval británico impidió la entrega de los cañones estadounidenses. Grecia rechazó aceptar el barco sin terminar.
El caso quedó sin resolver hasta 1932, cuando Grecia pagó £480 000 (aprox. 37 % del coste total) a los astilleros alemanes. El “Salamis” nunca llegó a Grecia; fue remolcado a los desguaces de Bremen y vendido como chatarra.