Introducción
El ejército macedonio de la época antigonida (277‑167 a.C.) sólo era un recuerdo del formidable ejército de Filipo II y Alejandro Magno. Las guerras continuas agotaron tanto los recursos humanos como el potencial económico del reino.
Orígenes bajo Antígono Gonatas
Cuando Antígono Gonatas accedió al trono en 277 a.C., encontró al Estado devastado por la invasión de los galos, a los que él mismo logró repeler. La gran herida del ejército macedonio de la época era la ausencia de una caballería numerosa y de calidad.
Temporalmente esa debilidad se compensó con los elefantes de guerra traídos de Asia, pero el último murió alrededor de 260 a.C. y nunca más volvieron a formar parte del ejército.
Organización de la infantería
En los aproximadamente 110 años de dominio antigonida, la estructura del ejército cambió poco. La mayor parte de la infantería estaba compuesta por los soldados de pie portadores de sarissa: los Lefkaspides y los Chalcaspides. La falange se organizaba en clases, como bajo Alejandro, pero ahora cada orden incluía ocho regimientos (o espirales) de 256 hombres cada uno.
Cada regimiento se dividía en cuatro tetrarquías de 64 hombres. Así, una clase alcanzaba los 2 048 combatientes; dos clases formaban una estrategia. En la batalla de Kynos Kefali (197 a.C.) lucharon 8 000 Chalkaspides y 8 000 Lefkaspides.
Apoyos y tropas auxiliares
El agima de los partidarios seguía vigente, con entre 3 000 y 5 000 hombres. La falange estaba flanqueada por escuderos, peltastas tracios, pequeños lanceros, hondadores y mercenarios galos.
La caballería, tanto pesada como ligera, estaba armada con jabalinas y escudos. Los caballeros pesados llevaban pecheras. Sin embargo, su número era reducido: en la batalla de Sellasia sólo había 300 jinetes macedonios, acompañados por 600 aliados griegos del sur y 300 mercenarios. En la desastrosa Kynos Kefali, el rey Filipo V contaba con apenas 2 000 caballeros macedonios y tessalios; más tarde su hijo, Perseo, reunía 3 000 jinetes macedonios.
Guardia real y mercenarios
La llamada "guarda real" formaba parte de la guardia personal del rey y reunía entre 300 y 400 hombres. Los caballeros mercenarios eran mayormente tracios, aunque también había galos e ilirios.
Los cuerpos mercenarios y aliados eran numerosos: en Sellasia había 3 300 mercenarios y 8 600 infantería y caballería aliada. Los arqueros cretenses también tenían presencia; Perseo los reunió en 3 000 unidades en Pidna (168 a.C.), junto a unos 1 000 peltastas de élite.
Los galos fueron reclutados principalmente por Antígono Gonatas; sus sucesores los emplearon en menor escala. Antígono Dosón contó con 1 000 galos en Sellasia, mientras que Perseo tenía 2 000 en Pidna. Intentó formar un cuerpo de 20 000 galos, pero fracasó.
Los tracios eran abundantes, sirviendo como peltastas armados con jabalinas o lanzas y como pequeños lanceros, entre los que destacaban los famosos Agrianes. Los ilirios, tradicionales enemigos de los macedonios, eran escasos, y sólo se registran unos pocos romanos, mayormente desertores.
Dimensiones y declive
El ejército macedonio de este periodo nunca superó los 60 000 hombres. Era, sin embargo, el último vestigio de la potencia del antiguo reino macedonio.
Los romanos, por su parte, disponían de recursos y potencial prácticamente inagotables. La traición de los etólios y de los griegos de Pérgamo jugó un papel decisivo en la derrota y posterior sumisión de Macedonia a Roma.
Con un liderazgo sólido el ejército podía rendir de manera satisfactoria a excelente; sin embargo, durante los conflictos con Roma, el mando resultó inadecuado.