Historia de Europa

Radar de 1936: el arma secreta griega en los albores de la Segunda Guerra Mundial

Radar de 1936: el arma secreta griega en los albores de la Segunda Guerra Mundial

El radar es una invención británica, pero pocos saben que la pequeña Grecia también incursionó en este campo. Los experimentos con ondas de radio comenzaron a finales del siglo XIX, se intensificaron durante la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

Antecedentes del proyecto

En su libro El rehén de los cinco vice‑generales (Atenas, 1948), el general Konstantinos Bakopoulos, comandante del Departamento del Ejército de Macedonia Oriental en 1941, relata que en septiembre de 1936 recibió un memorándum del profesor de Física Aplicada Pavlou Santorini, titulado «Método de detección de aviones enemigos mediante ondas electromagnéticas».

Conformación del comité

Bakopoulos remitió el documento al GES, que mostró inmediato interés. Se creó un comité integrado por los profesores universitarios y politécnicos Gounarakis, Sarropoulos, Chondros y Athanasiadis, además del capitán Pezopoulos, el mayor Kourkoulias y el almirante Averof.

El comité confirmó que el método propuesto era científicamente viable y estableció una comisión de control y pruebas, presidida por el propio Bakopoulos. Para los ensayos era necesario fabricar equipos específicos, en particular lámparas especiales que no se producían en Grecia.

Protocolo secreto y pruebas de campo

El Protocolo secreto Nº 44/19‑9‑1936 solicitó al GES la formación de un grupo de expertos militares y académicos. Santorini viajó a Europa en busca de las lámparas requeridas; una vez obtenidas, los ensayos se realizaron en la base aérea de Paleo Faliro y se prolongaron hasta finales de 1939.

Según Bakopoulos, los resultados fueron «bastante satisfactorios»: el radar de microondas de Santorini podía localizar una aeronave a una distancia de hasta 150 km.

Limitaciones y repercusión internacional

A pesar del éxito técnico, la escasez de recursos impidió avanzar. Bakopoulos señala que tanto británicos como yugoslavos y rumanos mostraron interés en el proyecto, aunque nunca se materializó una cooperación sustancial.

Legado

Si bien la investigación griega no llegó a influir de manera decisiva en el desarrollo mundial del radar, constituye un episodio poco conocido que evidencia el ingenio y la voluntad de Grecia de modernizar su defensa aérea en los albores de la Segunda Guerra Mundial.