Contexto de la Operación Bagration
El 22 de junio de 1944, el Ejército Rojo lanzó su mayor ataque hasta la fecha en intensidad y extensión sobre el frente oriental, concentrado en la zona central. Frente a él se encontraba el Grupo de Ejércitos alemán “Centro”, bajo el mando del mariscal de campo Ernst Busch, leal al régimen nazi.
El asalto a Vitebsk
En las primeras horas del 22 de junio, las fuerzas de los Primeros Frentes báltico y bielorruso, comandados respectivamente por los generales Bagramian y Cherniakovsky, atacaron las posiciones alemanas al norte y al sur de la ciudad de Vitebsk. Hitler había catalogado a Vitebsk como una "fortaleza"; su defensa quedó a cargo del Cuerpo de Ejército LIII (53.º), dirigido por el general Gollwitzer, que incluía las divisiones de infantería 206ª y 246ª, así como las divisiones expedicionarias de la Luftwaffe 4ª y 6ª.
Los flancos del perímetro defensivo alemán quedaron rápidamente expuestos, tal como temía el propio Gollwitzer, por el retroceso de otras unidades alemanas. El general solicitó permiso a Busch para abandonar la supuesta fortaleza y evitar que sus cuatro divisiones quedaran atrapadas, pero su petición fue ignorada.
Intentos fallidos de romper el cerco
Gollwitzer ordenó a la 246ª División de Infantería que atacara desde el norte, pero el asalto fue aniquilado por una masiva concentración de aviones soviéticos. Los estrechos corredores creados por la ofensiva se ampliaron peligrosamente a ambos lados de Vitebsk.
Desesperado, Gollwitzer volvió a pedir autorización para evacuar la ciudad. Finalmente Hitler aceptó la retirada del Cuerpo LIII, siempre que una división permaneciera para defender Vitebsk. Gollwitzer no tuvo más remedio que ordenar a la 206ª División que se quedara, sacrificándola para salvar a las otras tres.
La huida y el colapso final
Durante la noche del 24 de junio, Gollwitzer concentró sus tres divisiones restantes y, al amanecer del 25, intentó mover al oeste a la 246ª y a las divisiones 4ª y 6ª de la Luftwaffe. Fueron rechazadas; el cerco se cerró y la 4ª división dejó de existir como unidad operativa. La 246ª y la 6ª quedaron atrapadas.
Los soviéticos lograron infiltrarse en el centro de Vitebsk. En el cuartel general de la 6ª división, el teniente general Pessl y el teniente general Hitter, comandantes de la 206ª, mostraban una evidente desesperación. Gollwitzer, al observar el fracaso de un contraataque a menos de 50 metros de su posición, intentó calmar a sus oficiales y, a su vez, informó a Hitler que la 206ª se retiraría de la ciudad, pese a la orden directa.
Desintegración del Cuerpo LIII
En la madrugada del 27 de junio, los restos del Cuerpo LIII comenzaron a moverse hacia el suroeste. Al principio lograron avanzar unos 10 km, pero fueron detectados por la Fuerza Aérea Roja, que los bombardeó y permitió que las fuerzas terrestres soviéticas los persiguieran. El último contacto radiofónico se registró a las 09:00 del mismo día.
Tras un último intento de avanzar 3 km, la señal se perdió. Sólo quedaban fragmentos de la 206ª y restos de la 197ª división del VI SS que se habían unido al paso. Gollwitzer ordenó a sus hombres dispersarse en pequeños grupos y retroceder guiados por las estrellas, ya que no disponían de brújulas.
Captura y cifras de bajas
Al día siguiente, la resistencia organizada del Cuerpo LIII había desaparecido. Nuevos ataques aéreos y la presión de las tropas soviéticas eliminaron cualquier capacidad de defensa. Gollwitzer y Hitter fueron hechos prisioneros, junto con miles de soldados. Según los soviéticos, el Cuerpo LIII sufrió 20 000 muertos y 10 000 capturados; Gollwitzer, tras su liberación, afirmó que las bajas fueron 5 000 muertos y 23 000 prisioneros.