Cómo la Revolución Gloriosa impidió que el absolutismo acabara con el gobierno parlamentario
Durante la Revolución Gloriosa (1688‑1689) el pueblo inglés y el Parlamento se unieron para derrocar a Jacobo II y crear una monarquía constitucional que garantizara la supremacía del Parlamento y el Estado de derecho. Este cambio alteró decisivamente el equilibrio de poder entre el monarca y la Asamblea, evitando la instauración de un gobierno absoluto.
1. Derrocamiento del monarca absolutista
Jacobo II fue sustituido por Guillermo III y María II, quienes aceptaron, como condición para ocupar el trono, respetar la autoridad del Parlamento. Así se puso fin a la continuidad del poder absoluto y se marcó el declive de la tendencia autocrática de la dinastía Estuardo.
2. La Declaración de Derechos de 1689
El Parlamento aprobó la Bill of Rights (Declaración de Derechos) de 1689, que consagró derechos fundamentales y limitó explícitamente los poderes del monarca. Entre sus disposiciones destacan:
- Libertad de expresión en las sesiones del Parlamento.
- Elecciones parlamentarias periódicas.
- Necesidad de aprobación parlamentaria para los impuestos y el mantenimiento de un ejército permanente.
- Prohibición de que el rey suspenda o dispense leyes sin el consentimiento del Parlamento.
3. Supremacía del Parlamento
La Declaración de Derechos afirmó que el monarca sólo gobierna con el consentimiento del Parlamento, que es la única autoridad competente para crear y modificar leyes. De este modo, el poder real quedó subordinado a la voluntad legislativa.
4. Monarquía constitucional
Se instauró una monarquía constitucional en la que los poderes del rey estaban delimitados por la Constitución y sujetos a la supervisión parlamentaria. Los soberanos debían gobernar conforme a la ley y acatar las decisiones del Parlamento, contrastando con la pretensión absolutista de Jacobo II.
5. Nacimiento del gobierno de gabinete
La Revolución Gloriosa sentó las bases del sistema moderno de gobierno de gabinete británico. Fortaleció el papel del Parlamento y propició la aparición de partidos políticos que compiten por el poder, dando lugar a un gabinete responsable ante la Cámara y no al monarca.
6. Consentimiento de los gobernados
El apoyo popular al nuevo orden constitucional y la disposición del Parlamento a representar los intereses nacionales fueron esenciales para impedir el absolutismo. La Revolución preparó el camino para posteriores reformas democráticas y una mayor participación política en Inglaterra.
En síntesis, la Revolución Gloriosa evitó que el absolutismo acabara con el gobierno parlamentario al crear una monarquía constitucional, limitar el poder del rey, asegurar la supremacía del Parlamento e introducir el principio del consentimiento de los gobernados, sentando las bases del sistema democrático actual del Reino Unido.