Contexto histórico
En 1164, el rey Enrique II de Inglaterra fue excomulgado por Tomás Becket, entonces arzobispo de Canterbury.
Motivos del conflicto
El origen de la disputa radicó en los intentos de Enrique por someter a la Iglesia inglesa a la autoridad real. Becket consideró que esas medidas vulneraban la independencia eclesiástica.
Además, la relación personal entre ambos se había deteriorado: Becket había sido consejero cercano del monarca, pero con el tiempo adoptó una postura más autónoma y defensora de los derechos de la Iglesia.
Duración y resolución
La excomunión se mantuvo durante más de un año. Finalmente, Enrique accedió a conceder varios privilegios a la Iglesia, lo que permitió que Becket levantara la sanción.