Contexto histórico
La batalla de Tegira, librada en el 375 a.C., es una de las confrontaciones más decisivas de la Grecia clásica. A pesar de la escasa dimensión de los ejércitos, el enfrentamiento entre la Compañía Sagrada de Tebas y una fuerza espartana superior marcó el fin del mito de la invencibilidad espartana.
Origen de los ejércitos
Tegira era una pequeña localidad de Beocia, situada a unos 5 km al norte de Orquémona. Tras la rebelión tebana contra la dominación espartana, Epaminondas y Pelópidas recuperaron la ciudad y reconstituyeron su ejército, creando inicialmente la élite conocida como la Compañía Sagrada, compuesta por 300 hoplitas de excelente calidad.
Mientras los espartanos mantenían una guarnición en Orquémona, la presión de la guerra les obligó a trasladar parte de sus tropas a la Locris. Al enterarse de ello, Pelópidas marchó con un contingente reducido hacia Orquémona con la intención de reconquistarla, sin esperar resistencia.
Desarrollo del encuentro
Al llegar a la ciudad, Pelópidas descubrió que los espartanos ya la habían abandonado y decidió replegarse a Tegira. Ignoraba, sin embargo, que la fuerza espartana que había partido a Locris regresaba por el mismo camino, cruzando la vía de Tegira.
Ni los tebanos ni los espartanos estaban al tanto de la presencia del enemigo; unos marchaban al norte y otros al sur. Pelópidas se percató de la proximidad espartana cuando sus tropas cruzaron el estrecho entre los pantanos del lago Kopaida, el santuario de Apolo y el monte Delius.
Orden de batalla
Según Plutarco, Pelópidas contaba con 500 hombres: 300 hiero‑hoplitas y 200 caballeros. Diodoro menciona “500 élites”. En cuanto a los espartanos, Diodoro indica que eran al menos el doble de los tebanos, y Plutarco habla de dos moras espartanas (cada una de 500‑600 hombres). Algunas fuentes sitúan la cifra espartana en 1 800 combatientes.
El choque
Al ver a los espartanos, los tebanos, acostumbrados a admirar su poder, exclamaron: «Hemos caído en manos del enemigo». Pelópidas respondió: «¿Y por qué no caerían en las suyas?». Ordenó entonces a su caballería avanzar y a los hiero‑hoplitas formar una densa falange en el flanco izquierdo.
Los generales espartanos Gorgoleón y Teopombos, confiados en la calidad de sus hombres, desplegaron su falange tradicional y atacaron. La estrecha formación tebana logró romper la línea espartana y, al abrir sus filas, atacó los flancos enemigos, provocando la huida de muchos espartanos.
Pelópidas no persiguió con la infantería, pues aún quedaban enemigos en combate. Los hiero‑hoplitas rodearon a los espartanos que huían y los diezmaron, mientras la caballería tebana siguió la persecución hasta Orquémona.
Tácticas innovadoras
Los historiadores modernos atribuyen la victoria a la “falange inclinada” de Pelópidas. La caballería no pudo romper la falange espartana, pero lanzó jabalinas con seguridad, infligiendo bajas sin exponerse al peligro.
El punto clave fue que la caballería atacó el flanco derecho espartano (tradicionalmente el más fuerte), dando tiempo a la Horda Sagrada para romper el flanco izquierdo.
Consecuencias
Los relatos antiguos no detallan las bajas, pero afirman que ambos generales espartanos cayeron en combate, lo que sugiere pérdidas significativas. Más allá del número de muertos, la verdadera derrota fue para el prestigio espartano: era la primera vez que una fuerza espartana, aun superada en número, sufría una derrota clara.