Antecedentes
Durante la década de 1780 Francia sufrió una serie de cosechas escasas que fueron uno de los factores que desencadenaron la Revolución Francesa.
Inviernos severos
Los inviernos extremadamente fríos de 1784‑1785 y de 1788‑1789 provocaron fallos masivos en los cultivos. La escasez de granos hizo subir los precios de los alimentos de forma abrupta.
Impacto en el campesinado
Los campesinos, ya agobiados por pesados impuestos y obligaciones feudales, se vieron obligados a pagar más por los alimentos básicos, lo que profundizó su descontento.
Repercusiones económicas
Estas malas cosechas alimentaron la inflación y la inestabilidad económica, intensificando el malestar social que culminó en la revolución.
En resumen, los inviernos de 1784‑85 y 1788‑89 marcaron el inicio de una crisis agraria que, combinada con otros problemas estructurales, precipitó el estallido revolucionario.