El gran pirata Francis Drake

Francis Drake nació en 1543 en el sur de Inglaterra. Su padre, inicialmente campesino, terminó como ministro y tenía una numerosa familia; Drake era el mayor de doce hermanos y pronto tuvo que ayudar a mantener el hogar.
A los diez años comenzó a trabajar como marinero. Su dedicación le valió la confianza de sus superiores y, a los veinte, ya comandaba su propia nave. Se incorporó a la flota del comerciante de esclavos John Hawkins, primo suyo, y participó en el lucrativo pero controvertido tráfico de esclavos.
Venganza en San Juan de Urua
En 1568 la flota de Hawkins fue sorprendida por una tormenta en el Caribe y se vio obligada a refugiarse en el puerto español de San Juan de Urua. El gobernador español, Martín Enriquez de Almansa, prometió respetar la neutralidad del puerto, pero al llegar con trece barcos atacó y destruyó casi toda la flota. Solo sobrevivieron el Minion y el Judith, este último bajo el mando de Drake.
Drake, entonces al mando del Swan, cargó la nave con cañones y municiones y, tras varios asaltos fallidos, logró capturar un transportador español que transportaba cerca de 30 toneladas de oro y plata. La cantidad fue tan grande que tuvieron que enterrar parte del botín en la costa antes de llevarlo a Inglaterra, donde fue recibido como un héroe.
La segunda circunnavegación del mundo
En 1577 la reina Isabel I volvió a confiar en él y le encargó una expedición de circunnavegación. Drake partió de Plymouth, cruzó el Atlántico, navegó por la costa sur de América, pasó por la zona de Florida, cruzó el Pacífico, visitó Filipinas y regresó por el Cabo de Buena Esperanza, atravesando el estrecho que hoy lleva su nombre: el Paso de Drake.
Al regresar, el tesoro obtenido permitió a Isabel saldar deudas y sentó las bases para la creación de la Compañía de las Indias Orientales, de la que Drake es considerado uno de sus precursores.
Por sus hazañas fue nombrado caballero de la Orden del Dragón y, pese a su pasado pirata, recibió el título de "Sir".
La Armada española
En 1588 la Armada invadió Inglaterra con el respaldo del Papa. Isabel nombró a Charles Howard como comandante y a Drake como adjunto. Drake atacó los barcos mercantes españoles antes de la batalla principal, quemó varios buques y, según la tradición, comentó: "¡He quemado la barba del rey de España!".
La combinación de tormentas, enfermedades y la táctica inglesa provocó la derrota de la Armada, consolidando el ascenso de Inglaterra como potencia naval.
Últimos años y legado
Tras la victoria sobre la Armada, Drake continuó atacando la costa española y el Caribe. En 1596, mientras intentaba asaltar un fuerte en Panamá, murió a bordo de su barco a los 55 años.
Hoy es recordado como uno de los héroes fundacionales de la historia británica. Su fortuna financió la Compañía de las Indias Orientales y su estatua se erige en el puerto de Plymouth.
Valoración histórica
Drake encarna la ambigüedad del pirata que se convierte en héroe de Estado. Sus acciones incluyeron el comercio de esclavos y el saqueo, actos condenables bajo la moral actual, pero que fueron legitimados por la corona inglesa de su tiempo. Su figura invita a reflexionar sobre cómo la ley y la historia pueden transformar un criminal en un símbolo nacional.