Historia de Europa

Hiram Bingham y el (re)descubrimiento de Machu Picchu

El inesperado hallazgo de Machu Picchu

El 24 de julio de 1911 el profesor de historia de Yale, Hiram Bingham III, llegó a la cima de una cresta montañosa en Perú y se encontró con una de las ciudades incaicas más impresionantes: Machu Picchu. Su libro Cradle of Gold: The Story of Hiram Bingham ha inspirado a artistas y escritores de todo el mundo.

Hiram Bingham y el (re)descubrimiento de Machu Picchu

Aunque Bingham es el más recordado, no fue el primero en pisar esas ruinas. En 1887 el explorador alemán Augusto Berns excavó cerca del sitio y, en 1902, el peruano Augustín Lizárraga grabó su nombre en la pared de un templo. En 1922 Bingham comentó con cierta ironía: «Así como a Cristóbal Colón se le atribuye el descubrimiento de América, es justo decir que yo descubrí Machu Picchu. Otros llegaron antes, pero él lo puso en el mapa del mundo civilizado».

«La calidad superior del trabajo en piedra, la presencia de majestuosos edificios y el número inusualmente grande de viviendas finamente construidas me hicieron creer que Machu Picchu podría ser la ruina más grande e importante descubierta en Sudamérica desde la conquista española» (1).

Objetivo inicial y método de Bingham

Originalmente Bingham se dirigió a Perú para buscar las últimas capitales incas, Vitcos y Vilcabamba. El hallazgo de Machu Picchu fue fortuito, pero su método no lo fue: recopiló testimonios orales, cruzó los nombres de los lugares con crónicas españolas y utilizó mapas de geógrafos peruanos. Su entusiasmo rivalizaba con su sed de descubrimiento. Otro explorador de Harvard, Curtis Farabee, le advirtió que podrían existir ciudades perdidas más allá del río Urubamba.

La expedición de verano de 1911

En el verano de 1911, tras abandonar Cusco y recorrer el llamado Valle Sagrado, Bingham presenció a un guía peruano ahogarse en el río Urubamba. Consideró el episodio una señal divina y, pocos días después, el 24 de julio, llegó a Machu Picchu.

«Tres días después, alcancé Machu Picchu en compañía del Dr. Eaton, nuestro osteólogo, y del Sr. Erdis, ingeniero arqueológico a cargo de la limpieza y excavación de la zona» (2).

Hiram Bingham y el (re)descubrimiento de Machu Picchu

Espíritu Pampa y la verdadera ciudad perdida

Después de conversar con un segundo grupo de informantes, Bingham se dirigió hacia el Amazonas, al lugar hoy llamado Espíritu Pampa, la antigua ciudad de Vilcabamba donde el último emperador inca, Túpac Amaru, fue capturado por los españoles en 1572. Aunque históricamente más relevante, fue Machu Picchu la que lo convirtió en celebridad.

«Machu Picchu es esencialmente una ciudad refugio, encaramada en la zona más inaccesible del cañón del Urubamba. No conozco otra parte de los Andes mejor defendida por la naturaleza» (3).

En su libro, Bingham minimiza la importancia de Espíritu Pampa y manipula evidencias para presentar a Machu Picchu como la legendaria Vilcabamba, con el fin de realzar el sitio que él había descubierto.

Apoyo institucional y controversias actuales

Durante sus segunda y tercera expediciones (1912 y 1915‑1916), la National Geographic Society financió los trabajos de Bingham. En la segunda expedición se limpió y excavó el núcleo arquitectónico central y se estudiaron las tumbas de roca en las laderas orientales, lo que aumentó la exposición del sitio en Occidente.

Hoy, el gobierno peruano mantiene una disputa con la Universidad de Yale para recuperar artefactos que Bingham extrajo durante sus campañas.

«Los artesanos de Machu Picchu no solo poseían habilidad, sino también originalidad e ingenio. Su cerámica destaca por la variedad de formas y la riqueza ornamental. Sabían planificar y ejecutar obras arquitectónicas e ingenieriles de gran envergadura» (4).

Hiram Bingham y el (re)descubrimiento de Machu Picchu

Breve biografía de Hiram Bingham

Nacido en Honolulu, Bingham mostró desde pequeño un deseo de explorar más allá de su isla natal. Se deleitó con Las aventuras de Huckleberry Finn, las novelas de Mark Twain y Rudyard Kipling, lo que alimentó su imaginación. En 1891 regresó a los Estados Unidos con su familia y, tras graduarse en Yale, obtuvo un doctorado en historia de la América española.

Su fascinación se vio reforzada por el panamericanismo promovido por el presidente Theodore Roosevelt y, de manera más práctica, por el apoyo económico de su esposa, lo que le permitió financiar sus expediciones sudamericanas.

Aunque no fue el primer descubridor de Machu Picchu y sus métodos de acopio de artefactos hoy son cuestionados, Bingham sigue siendo una figura comparable a Cristóbal Colón: un personaje histórico con luces y sombras.

Hiram Bingham y el (re)descubrimiento de Machu Picchu

Fuentes y referencias

1‑2‑3‑4 Journal of Hiram Bingham – National Geographic Society Article (abril de 1913)

Toda la información proviene de la National Geographic.