¿Qué es una saga?
Según el especialista en civilización escandinava Régis Boyer, una saga es una narración en prosa que relata los hechos y gestas de una persona digna de recuerdo, desde su nacimiento hasta su muerte, incluyendo a sus antepasados y descendientes relevantes. No son leyendas, cuentos, poemas ni textos religiosos; se asemejan a la novela histórica del Romanticismo, aunque no pueden considerarse documentos históricos precisos.
Árni Magnusson: vida y misión
Árni Magnusson (13 de noviembre de 1663 – 7 de enero de 1730) fue un incansable coleccionista de manuscritos en Islandia. Desde joven estudió en la Universidad de Copenhague y trabajó como secretario del renombrado anticuario real Thomas Bartholin. A los 38 años fue nombrado profesor de historia en la misma universidad y, diez años después, formó parte de una comisión real encargada de elaborar el registro de todas las granjas del país.
Islandia, con apenas 50 000 habitantes en aquel entonces, guardaba sus manuscritos como tesoros familiares. El reverendo Magnús Ólafsson describió en 1632 que los laicos «se posaban sobre ellos como dragones sobre el oro».
El primer gran coleccionista fue Brynjólfur Sveinsson, obispo de Skálholt, quien en 1656 envió al rey Federico III de Dinamarca manuscritos de incalculable valor, entre ellos el famoso Flateyjarbók.
La carrera de Árni como cazador de manuscritos
En 1684 Thomas Bartholin contrató a Árni como asistente. Juntos examinaron cientos de manuscritos y Árni tomó notas de sagas familiares islandesas y de reyes noruegos y daneses. Su método de transcripción era tradicional y poco riguroso, copiando según su propia ortografía de manuscritos de calidad variable.
En 1685, ante la rivalidad danesa‑sueca por los manuscritos islandeses, Bartholin solicitó al rey un monopolio danés para su recolección. Así, Árni y el tesorero islandés Christofer Heidemann partieron a Islandia con la misión explícita de reunir los documentos y enviarlos a Copenhague.
Durante ese viaje Árni adquirió tres manuscritos del Jónsbók (leyes de 1281), su primer contacto serio con pergaminos del siglo XIV.
Estancia en Alemania y Leipzig
En 1694 la Universidad de Copenhague envió a Árni a Alemania, donde pasó tiempo en la feria del libro de Leipzig. Allí se interesó por crónicas medievales, vidas de santos y primeras ediciones impresas de obras históricas europeas. Compró cientos de libros, aunque su limitado presupuesto le obligó a seleccionar con cuidado.
Regreso a Copenhague y expansión de la colección
De vuelta en Dinamarca, Árni trabajó en los Archivos Reales. Reunió manuscritos fragmentados de pergamino, los unió, anotó su procedencia y, cuando no pudo adquirirlos, contrató a copistas para reproducirlos fielmente.
Su colección llegó a contar con unas 2 500 piezas, de las cuales un quinto son pergaminos del siglo XII al XIV. Aproximadamente 200 de ellos son sagas familiares islandesas.
El incendio de 1728 y el legado
El 20 de octubre de 1728 un gran incendio arrasó Copenhague durante tres días. Árni, pese a haber intentado salvar sus pertenencias, perdió la mayor parte de sus libros impresos, notas y la biblioteca universitaria que custodiaba. Solo unos decenas de manuscritos sobrevivieron.
Árni falleció el 7 de enero de 1730, dejando su valiosa colección a la Universidad de Copenhague, que la preservó para futuras generaciones.
Notas
- Árni no descubrió las sagas por sí mismo; su labor forma parte de un movimiento coleccionista propio de su época.
- Según el político irlandés Robert Molesworth, Dinamarca vivía un declive cultural en el siglo XVII.
Para saber más
- “A Collector of Early Modern Medieval Manuscripts”, Már Jonsson, Universidad de Islandia.
- “Medieval Iceland”, Régis Boyer.
- “Icelandic legendary sagas”, textos de Régis Boyer y Jean Renaud.
- Ilustraciones en blanco y negro: Atlas del viaje a Islandia, Gauthier de Lapeyronie (BNF/Gallica).