Napoleón Bonaparte no fue el iniciador de la Revolución Francesa. El movimiento revolucionario estalló en 1789, mientras que Napoleón nació dos décadas antes, en 1769, y ni siquiera estaba presente cuando comenzaron los acontecimientos.
Durante la Revolución, Napoleón se destacó como joven oficial del ejército, pero su influencia real se manifestó después, cuando la inestabilidad política le permitió ascender al poder, primero como Cónsul y luego como Emperador.
En resumen, la Revolución Francesa precede a Napoleón; él se benefició de sus consecuencias, pero no la originó.