Breve biografía
García Sánchez I (c. 925‑970) gobernó el Reino de Navarra tras la muerte de su padre, Sancho Garcés I. Su ascenso al trono se produjo bajo la tutela de su madre, la reina Tota, y de su tío Jimeno Garcés.
Relaciones familiares y alianzas con León
Su hermana Jimena, hija de Sancho Garcés I, se casó con el rey Alfonso IV de León. Gracias a este vínculo, Navarra intervino en las guerras civiles leonesas tras la muerte de Fruela II, apoyando al monje Alfonso IV en su victoria.
Conflictos sucesorios en León
Cuando Ramiro II de León falleció, estalló una nueva contienda por la sucesión. La reina Tota intentó colocar en el trono a su nieto Sancho, hijo de Urraca (hija de Tota y segunda esposa de Ramiro II). El enfrentamiento se dio contra Ordoño III, hermano de Sancho, quien tomó el reino de Asturias y León. Posteriormente, Sancho I fue depuesto por Ordoño IV el Malo en 958; Tota acudió al califa de Córdoba, Abderramán III, quien intervino y logró destronar a Ordoño IV, reinstaurando a Sancho I.
Alianzas y conflictos con los musulmanes
En 962, García Sánchez I formó una coalición con los reinos de Cataluña y Castilla contra el emir Al‑Ḥakam II. La alianza fue derrotada por el gobernador musulmán de Zaragoza, que capturó Calahorra y obligó al monarca navarro a solicitar la paz, la cual mantuvo hasta su muerte en 970.
Matrimonio y legado territorial
García Sánchez I contrajo matrimonio con Andregoto Galíndez, hija de Galindo Aznárez, conde de Jaca (también llamado Aragón). Esta unión matrimonial propició la incorporación del condado de Jaca al Reino de Navarra en el reinado posterior, ampliando su territorio.