Golpe de agosto y los Acuerdos de Belavezha
El colapso de la Unión Soviética se aceleró tras el fallido golpe de agosto de 1991, una tentativa de derrocar a Mijaíl Gorbachov que desencadenó una serie de acontecimientos que culminaron en la disolución del Estado tres meses después.
1. Golpe de agosto
El 19 de agosto de 1991, un grupo de dirigentes conservadores del Partido Comunista, altos oficiales militares y miembros de la KGB intentaron arrebatar el poder a Gorbachov y revertir las reformas de perestroika y glasnost. Crearon el Comité de Estado de Emergencia, alegando que el presidente estaba incapacitado por razones de salud.
2. Resistencia de Boris Yeltsín
Boris Yeltsín, entonces presidente de la República Socialista Federada Soviética de Rusia (RSFSR), se erigió como el principal opositor al golpe. Yeltsín y sus seguidores tomaron el edificio del parlamento ruso, la Casa Blanca, y movilizaron a la población para resistir a los golpistas.
3. Resistencia popular y medios de comunicación
Ciudadanos de Moscú y de otras ciudades salieron a las calles en masa para protestar contra el intento de golpe. Los medios de comunicación jugaron un papel decisivo al informar al público y difundir las acciones de resistencia, minando aún más la credibilidad de los golpistas.
4. Fracaso del golpe
En menos de tres días, el golpe se vino abajo porque unidades militares y fuerzas de la KGB se negaron a apoyar a los alzados. Los conspiradores fueron arrestados y Gorbachov fue restituido como presidente, aunque su autoridad quedó gravemente debilitada.
5. Acuerdos de Belavezha
El 8 de diciembre de 1991, los líderes de Rusia (Boris Yeltsín), Ucrania (Leonid Kravchuk) y Bielorrusia (Stanislav Shushkevich) se reunieron en el bosque de Belavezha y firmaron los Acuerdos de Belavezha. Declararon la desaparición de la Unión Soviética y establecieron la Comunidad de Estados Independientes (CEI) como una confederación suelta de las antiguas repúblicas soviéticas.
Los Acuerdos de Belavezha marcaron el fin definitivo de la URSS como entidad política. Gorbachov renunció el 25 de diciembre de 1991 y la Unión Soviética se disolvió oficialmente el 31 de diciembre de 1991.