Historia de Europa

Reputación y logros de Jaime II de Inglaterra, artífice de la Revolución Gloriosa

Introducción

Tras la Revolución Puritana y la posterior Restauración, la monarquía británica volvió a estar en manos de los Estuardo. Carlos II, conocido como el “rey de la indulgencia”, murió sin hijos en 1685, dejando el trono a su hermano menor, Jaime II.

Ascenso al trono de Jaime II

Jaime nació en 1633, hijo de Carlos I y Henrietta María, hermana del rey Luis XIII de Francia. Durante la Guerra Civil escapó a los Países Bajos; su padre fue ejecutado por Oliver Cromwell. Tras la muerte de Cromwell, su hermano Carlos II fue restaurado en 1660 y, al morir sin descendencia, el trono pasó a Jaime.

Un rey católico en un reino protestante

Jaime II era ferviente católico y, al suceder, intentó restablecer la influencia del papado en Inglaterra, cuyo rey había fundado la Iglesia Anglicana bajo Enrique VIII. Su matrimonio con María de Módena, princesa católica italiana, aseguró que su heredero sería también católico, lo que generó una profunda crisis de identidad nacional.

La rebelión de Monmouth y la purga de oficiales

En 1685, el medio‑hermano ilegítimo de Jaime, el duque de Monmouth, reclamó el trono y se levantó en armas. Jaime reprimió rápidamente la revuelta con su ejército real y, a diferencia de su hermano Carlos, mantuvo el ejército como fuerza permanente. Además, realizó una amplia purga: despidió a la mayoría de los lord‑lieutenants, a gran parte de los magistrados y a más de 1 200 funcionarios, sustituyéndolos por católicos leales.

La Revolución Gloriosa (1688)

Preocupado por la creciente amenaza católica, el Parlamento se alió con la hermana de Jaime, María, y su esposo Guillermo de Orange. En noviembre de 1688 Guillermo desembarcó en Inglaterra; ante la falta de apoyo, Jaime huyó al exilio.

Guillermo se proclamó Guillermo III y gobernó conjuntamente con María, marcando el fin de la monarquía absoluta y el inicio de una monarquía constitucional.

La guerra en Irlanda y el exilio de Jaime

Jaime se refugió en Irlanda, territorio mayoritariamente católico, y allí se enfrentó a Guillermo en la famosa Batalla del Boyne (1690), donde resultó derrotado. Tras la derrota, escapó a Francia, donde vivió bajo el patrocinio de Luis XIV hasta su muerte en 1701, a los 67 años.

Evaluación histórica de Jaime II

Jaime II fue un monarca incompetente en la gestión política, pero su fracaso radicó en la profunda división religiosa que provocó. Su firme adhesión al catolicismo, aun a costa de la estabilidad del reino, lo convirtió en un objetivo de la oposición parlamentaria.

Su derrocamiento permitió el fortalecimiento del Parlamento y sentó las bases de la monarquía constitucional británica, que ha perdurado hasta la actualidad. En ese sentido, su reinado, aunque corto y polémico, tuvo una influencia decisiva en la evolución del sistema político británico.