En el Federalista n.º 85, Alexander Hamilton responde a los principales objeciones que se podrían presentar contra la Constitución recién propuesta.
El poder del gobierno federal es excesivo
Hamilton sostiene que la Constitución, lejos de otorgar poderes ilimitados, los delimita con precisión, definiendo claramente las competencias federales y reservando a los estados una amplia esfera de autoridad.
Podría generar tiranía
El documento incorpora mecanismos de control, como la separación de poderes, el sistema de pesos y contrapesos y la futura Carta de Derechos, garantizando que el pueblo mantenga el control mediante el proceso electoral.
No es lo suficientemente democrática
Según Hamilton, la Constitución es bastante democrática: los ciudadanos eligen a sus representantes en la Cámara de Representantes, el Senado está compuesto por representantes de los estados y el presidente será elegido por el pueblo, no por el Congreso.
Resultará impracticable
El autor argumenta que la Constitución se basa en principios sólidos y funcionará eficazmente, a diferencia de los Artículos de la Confederación, que fracasaron por la falta de autoridad federal adecuada.
En conclusión, Hamilton afirma que este es el mejor plan de gobierno para los Estados Unidos y exhorta a la población a ratificar la Constitución, permitiendo al país avanzar bajo un gobierno fuerte y eficaz.