Falta de autoridad ejecutiva
Los Artículos no crearon un poder ejecutivo independiente, por lo que el presidente del Congreso tenía facultades muy limitadas y no podía imponer ni ejecutar las leyes de forma eficaz.
Legislatura unicameral
Al ser un cuerpo legislativo de una sola cámara, el Congreso era vulnerable a facciones y grupos de interés, lo que frecuentemente provocaba estancamiento y ausencia de decisiones.
Escasa capacidad tributaria
El Congreso no podía imponer impuestos directos a los ciudadanos ni a los estados; dependía de contribuciones voluntarias de los estados, que resultaban insuficientes para financiar al gobierno.
Incapacidad para regular el comercio
Sin autoridad para regular el comercio interestatal o internacional, surgían disputas comerciales entre los estados y faltaba una coordinación económica nacional.
Sin poder para negociar tratados
El Congreso carecía de la facultad de negociar y ratificar tratados con otras naciones, lo que limitaba gravemente la diplomacia y la seguridad exterior.
Dificultad para enmendar los Artículos
Cualquier modificación requería la unanimidad de los trece estados, lo que hacía prácticamente imposible corregir las fallas del documento.
Dependencia excesiva de los gobiernos estatales
Al delegar la mayor parte del poder a los estados, el gobierno central carecía de cohesión y de la capacidad para abordar problemas nacionales de forma coordinada.
Consecuencias
Estas debilidades provocaron que el Congreso de la Confederación no pudiera gobernar eficazmente ni mantener la unidad entre los estados, lo que culminó en la adopción de la Constitución de 1789 y la creación de un gobierno federal más fuerte.