En 1939, varios acuerdos y alianzas firmados entre las principales potencias sentaron las bases del conflicto que estalló en septiembre de ese año. Aunque Polonia no fue signataria de ninguno de ellos, los tratados afectaron directamente su futuro.
Acuerdo de Múnich (30 de septiembre de 1938)
Este pacto, suscrito por Alemania, Italia, Gran Bretaña y Francia, buscaba resolver la crisis de los Sudetes en Checoslovaquia. Alemania obtuvo la anexión de la zona de mayoría germana, lo que reforzó su expansión territorial y minó la credibilidad de los aliados occidentales.
Pacto del Acero (22 de mayo de 1939)
Se trató de una alianza militar entre Alemania e Italia, que comprometía a ambas naciones a ofrecerse ayuda mutua en caso de guerra. El pacto consolidó la unión política y militar que más tarde se conocería como el Eje Roma‑Berlín.
Pacto de no agresión germano‑soviético (23 de agosto de 1939)
También llamado Pacto Molotov‑Ribbentrop, este tratado entre la Alemania nazi y la Unión Soviética incluía un protocolo secreto que dividía Polonia y los Estados bálticos entre ambas potencias. La firma del pacto sorprendió al mundo y allanó el camino para la invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939.
Situación de Japón
En 1939 Japón aún no había firmado un tratado formal con Alemania o Italia, pero mantenía una estrecha relación militar y política con ambos, que culminaría en la firma del Pacto Tripartito en 1940.
Los acuerdos de finales de los años treinta provocaron la ruptura de la paz en Europa y, tras la invasión de Polonia, Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania, marcando el inicio de la Segunda Guerra Mundial.