La meteorización física descompone rocas sin alterar su composición química. A continuación se describen los agentes más importantes.
Variaciones de temperatura
Desgaste por congelación‑descongelación
El agua que se infiltra en grietas se congela, expandiéndose y ejerciendo presión que rompe la roca. Al descongelarse, el proceso se repite y amplía la fractura.
Expansión y contracción térmica
Los cambios bruscos de temperatura hacen que las rocas se expandan y contraigan, generando tensiones que, con el tiempo, provocan su ruptura.
Agua
Abrasion e acción hidráulica
El flujo de ríos arrastra sedimentos que actúan como papel de lija, erosionando la superficie rocosa.
Meteorización por disolución
El agua disuelve minerales solubles (por ejemplo, calcita en calizas o yeso) y los transporta, desintegrando la roca.
Viento
Deflación
Los vientos fuertes levantan y transportan arena y polvo, removiendo material suelto y desgastando la superficie.
Abrasion (chorro de arena)
Partículas transportadas por el viento golpean las rocas, creando formas características como los “hoodoos”.
Actividad biológica
Crecimiento vegetal
Las raíces penetran grietas y, al expandirse, ejercen presión que fragmenta la roca.
Animales excavadores
Roedores, insectos y otros animales cavan túneles que debilitan la estructura de la roca.
Crystallización de sales
Meteorización salina
En zonas costeras o áridas, la evaporación hace que las sales se cristalicen dentro de los poros, generando tensiones que rompen la roca.
Estos procesos actúan de forma conjunta y, a menudo, se combinan con la meteorización química, modelando el relieve terrestre a lo largo de millones de años.