Motivos del antagonismo de Mussolini hacia Grecia
Amenaza percibida a los intereses italianos en los Balcanes: Mussolini consideraba que la posición geográfica de Grecia ponía en riesgo la hegemonía italiana en la región balcánica, crucial para la seguridad y la economía de Italia.
Deseo de expansión territorial: Como ferviente expansionista, Mussolini buscaba recrear la grandeza del Imperio Romano. Controlar Grecia le daría acceso estratégico al mar Egeo y al mar Jónico, facilitando la proyección naval italiana.
Apoyo griego a movimientos antifascistas: Grecia había ofrecido refugio a disidentes italianos y apoyado iniciativas anti‑fascistas, lo que el dictador interpretó como un caldo de cultivo para la oposición a su régimen.
Animosidad personal con Ioannis Metaxas: El primer ministro griego, Metaxas, criticó abiertamente el fascismo y rechazó colaborar con los planes balcanicos de Mussolini, generando una rivalidad personal que alimentó el conflicto.
Competencia ideológica y estratégica: Además, la resistencia griega a la influencia fascista contrastaba con la visión expansionista de Mussolini, reforzando su percepción de Grecia como enemigo inevitable.