1. Ausencia de poder para regular el comercio interestatal
Los estados podían gravar los bienes que transitaban por su territorio, lo que generaba conflictos entre ellos y obstaculizaba el comercio.
2. Incapacidad para imponer impuestos
El Congreso dependía de las contribuciones de los estados, una fuente poco fiable y frecuentemente insuficiente para financiar al gobierno nacional.
3. Falta de autoridad para hacer cumplir sus leyes
La ejecución de la legislación federal quedaba en manos de los estados, que a menudo se mostraban reacios o incapaces de aplicarla.
4. Imposibilidad de declarar la guerra o celebrar tratados
Solo los estados podían declarar la guerra o firmar tratados, lo que dificultaba la conducción de una política exterior unificada.
5. Inhabilidad para regular el valor del dinero
Cada estado emitía su propia moneda, provocando inflación, confusión y falta de estabilidad económica.
Consecuencias
Estas limitaciones dejaron al gobierno central débil, lo que motivó la redacción de la Constitución de 1787.