Martín Lutero percibía al papado como el principal impedimento para una reforma profunda de la Iglesia por varias razones.
1. Autoridad centralizada
El papado concentraba todo el poder eclesiástico en la figura del Papa, lo que, según Lutero, generaba corrupción, abusos y descuido del bienestar espiritual de los fieles.
2. Venta de indulgencias
Las indulgencias, vendidas a cambio de dinero con la promesa de remitir los pecados, eran para él una manipulación de los creyentes y una distorsión del verdadero arrepentimiento y perdón.
3. Abusos clericales
Lutero denunció la simonía, el nepotismo y el estilo de vida lujoso de algunos clérigos, y sostenía que el papado permitía que estos abusos continuaran sin rendir cuentas.
4. Autoridad bíblica
Defensor del principio de Sola Scriptura, Lutero afirmaba que la fe y la práctica debían basarse exclusivamente en la Biblia, no en tradiciones humanas o decretos papales.
5. Resistencia a la reforma
Aunque buscaba reformar la Iglesia desde su interior, encontró una fuerte oposición del papado, que, según él, estaba más interesado en preservar su poder que en atender la necesidad real de cambio.
6. Salvación por la fe
Su convicción de que la salvación se alcanza solo por la fe, sin obras ni indulgencias, chocaba con la enseñanza católica tradicional; el papado se convirtió en obstáculo para difundir este mensaje.