Ventajas económicas de la ubicación geográfica
Las principales ciudades italianas — Milán, Venecia y Génova — se encontraban en rutas comerciales estratégicas.
Milán, situada al pie de los Alpes, conectaba Italia con el norte y el oeste de Europa.
Venecia dominaba el comercio en el mar Adriático, mientras que Génova controlaba las rutas hacia Francia, España y el norte de África.