Contexto del conflicto
Durante la Guerra Civil griega se produjeron numerosos escaramuzas fronterizas entre el Ejército Helénico y las fuerzas de Albania, Bulgaria y Yugoslavia. Uno de los episodios más relevantes tuvo lugar en la zona de Koutsoubey, en la frontera entre Grecia y Yugoslavia, sobre el macizo de Monte Voras (Kaimaktsalan), a 2.399 m de altitud, en la delimitación entre las prefecturas de Pella y Florina.
Las tropas de la Democratic Army of Greece (DSE) utilizaban con frecuencia ese paso, atravesando territorio yugoslavo para desplazarse entre Vitsi y otras áreas. El Ejército del Estado (EE) intentó bloquear la frontera instalando puestos de vigilancia a lo largo de la línea de control.
Tras la ruptura Tito‑Stalin, el flujo de combatientes y material de la DSE se redujo, pero la tensión en la zona permaneció alta.
Desarrollo del enfrentamiento
Orden del ataque griego
En agosto de 1948 el III Escuadrón de Seguridad (SS) recibió la orden de atacar a los rebeldes instalados en Kaimaktsalan para impedir que se desplazaran hacia Grammos, entonces bajo asedio del SS.
Incursión yugoslava
El 8 de septiembre de 1948, alrededor de las 14:30, los grupos de combate griegos que custodiaban la línea de control avistaron un fuerte movimiento proveniente del territorio yugoslavo. Tres filanes yugoslavas cruzaron la frontera y avanzaron hacia el pico de Koutsoubey.
Los soldados griegos, unos veinte hombres bajo el mando del Teniente Segundo Ioannis Kapetis, creyeron inicialmente que se trataba de unidades de la DSE refugiadas en Yugoslavia. Sin embargo, los yugoslavos no se detuvieron; devolvieron el fuego y enviaron dos grupos adicionales que intentaron rodear la posición griega.
Kapetis ordenó a su pelotón tomar posición defensiva en la cima de Koutsoubey y desplegarse en las rocas circundantes. Tras varios intercambios de fuego, los yugoslavos avanzaron unos 1.500 m dentro del territorio griego, llegando a la estación de mando de la 3ª Compañía.
Combate cuerpo a cuerpo
El enfrentamiento se convirtió en un duelo a escasa distancia (menos de 20 m), con granadas y fuego de mortero. La batalla se prolongó hasta las 17:15, cuando la 1ª Compañía del 556º Batallón de Infantería, alertada previamente, llegó al sector y reforzó la defensa griega.
Alrededor de las 17:30 se disipó la niebla, permitiendo que la artillería y las morteras griegas abrieran fuego de apoyo. Aprovechando este soporte, las dos compañías griegas lanzaron un contraataque que obligó a los yugoslavos a retirarse.
Resultado y consecuencias
Los yugoslavos dejaron el terreno con 17 muertos (dos oficiales) y tres prisioneros. Entre el material abandonado se hallaron cuatro subfusiles, siete ametralladoras ligeras, cuatro rifles, granadas, municiones de ametralladora y cartuchos de rifle antitanque, todo de origen soviético.
Las bajas griegas fueron mínimas: cinco heridos y un desaparecido. Tras la retirada, los soldados griegos comprendieron que habían combatido contra el Ejército Regular Yugoslavo y no contra la DSE, como habían supuesto durante la mayor parte del enfrentamiento.
Los prisioneros capturados —Abdullah Busanic (bosnio), Milorad Nesovanic (serbio) y Franjo Toplek (croata)— declararon pertenecer al 1.º Batallón de la 42ª Brigada de la II División, basado en Monastiri. Ese batallón contaba con cuatro compañías de fusileros (aprox. 100 hombres cada una) y una compañía de armas pesadas, sumando alrededor de 480 soldados.