Historia de Europa

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

Introducción

Respaldadas por el Papa y lideradas por los monarcas de los reinos cristianos de la Europa medieval, las Cruzadas fueron la máxima expresión del espíritu de la época. A pesar del fracaso militar de la mayoría de ellas (excepto la Primera), el cristianismo salió reforzado en lo económico y cultural. El choque de civilizaciones favoreció a Europa, que entonces estaba menos avanzada que el Próximo Oriente, en declive. Las Cruzadas también propiciaron la creación de los Estados latinos de Oriente (Condado de Edesa, Principado de Antioquía, Reino de Jerusalén y Señorío de Trípoli) y el auge de las repúblicas marítimas italianas (Amalfi, Génova, Pisa y Venecia).

Los Estados latinos y las repúblicas marítimas italianas

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

Fuente: All the Universe (Hachette)

Características de las Cruzadas

Una gran aventura medieval

En una sociedad europea rígida y fragmentada, todas las capas sociales (clero, nobleza, burguesía y universidades) se vieron involucradas en las ocho expediciones. Cada grupo aportó su energía:

  • La alta nobleza patrocinó y luchó por las cruzadas.
  • El clero predicó la causa desde catedrales hasta las capillas más humildes.
  • Los nobles menores y familias jóvenes buscaban reputación, honores, poder y riqueza.
  • Los trovadores y juglares compitieron en poesía, elevando la reconquista de Tierra Santa a alturas artísticas.
  • Para todo caballero, “ir a la cruzada” se convirtió en un deber tan ineludible como el amor por su dama.

Un gran motor económico

Durante las ocho campañas, surgieron oportunidades para todos los sectores:

  • Gremios de armeros, herreros, sastre, curtidores y artesanos equiparon y abastecieron a los cruzados.
  • Corporaciones de comerciantes e inversores financiaron las diferentes expediciones.
  • Propietarios de barcos y astilleros proveían la flota necesaria para transportar a miles de hombres.
  • Los campesinos y los pobres urbanos alimentaban a las falanges de infantería y artillería.

Guillermo de Tiro escribe su crónica de las Cruzadas

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

(Histoire d'Outremer, siglo XIII, BN, París, MS 2631, f. 1r)

El papel de la mujer

Las mujeres, tradicionalmente relegadas al ámbito feudal, participaron activamente en la logística: confeccionaban ropas, mantas y refugios, bordaban estandartes y banderas, y producían los pañuelos con lágrimas de amor que los caballeros llevaban al brazo. Algunas reinas acompañaron a sus esposos, y las condes, marquesas y baronazas viajaron con sus maridos. También se desplazaron grupos de prostitutas, juglares, apostadores y criminales, creando una atmósfera de caos y diversidad.

Expediciones sangrientas

Una vez conquistadas las ciudades, los ejércitos cristianos y sus líderes cometieron atrocidades que horrorizaban a los cronistas contemporáneos. En el saqueo de Palestina, Raúl de Caen describió canibalismo: «En Maarat cocinamos a los paganos adultos y asamos a los niños». El cronista árabe Usáná ibn Munqidh denunció la brutalidad, y otras fuentes relatan masacres en la mezquita de Al‑Aqsa y el encierro de judíos en sinagogas incendiadas. Incluso clérigos de ritos orientales fueron expulsados o torturados para revelar la ubicación de la Sagrada Cruz.

Un cruzado rezando

Los pobres, más sensibles a la promesa de recompensas celestiales, cosían cruces en sus vestimentas y respondían con mayor fervor al llamado de la cruzada.

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

Fuente: Biblioteca Real, MS 2A XXII, f. 220

Predominio francés

Si bien cruzados procedían de toda Europa —de Portugal a Lituania—, la mayor parte provenía de Francia, que se convirtió en eje de la política europea. Sin embargo, la participación francesa fue la más costosa en vidas humanas, y muchos historiadores consideran que las cruzadas fueron el preludio de la Guerra de los Cien Años.

Las Cruzadas

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

Resumen de las principales cruzadas

Primera Cruzada (1095‑1099)

Ver artículo dedicado a la Primera Cruzada.

Segunda Cruzada (1147‑1149)

En 1144 los musulmanes recuperaron el Condado de Edesa, lo que motivó al Papa a convocar una nueva cruzada. Predicada por Bernardo de Claraval en Vézelay (1146), la expedición fue liderada por el rey de Francia Luis VII y el emperador germánico Conrado III. Desacuerdos, mala organización y errores militares provocaron graves reveses: Conrado regresó a Alemania tras la derrota en Dorylaea, y Luis VII, poco experimentado, se enfrentó a la perfidia bizantina. Los sobrevivientes llegaron a Jerusalén, atacaron Damasco sin éxito y, al recibir noticias de refuerzos musulmanes, regresaron a Europa desmoralizados.

Luis VII partiendo hacia la Segunda Cruzada

Luis VII, llamado “el Joven” por ser hijo menor de Luis VI el Gordo, fue criado bajo la influencia de Suger en la abadía de Saint‑Denis, manteniendo una marcada impronta monástica.

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

Tercera Cruzada – “Cruzada de los Reyes” (1189‑1192)

Después de décadas de coexistencia pacífica, Saladin unificó gran parte del Levante y, tras la derrota cristiana en Attar (1187), tomó Jerusalén. La respuesta occidental reunió a los monarcas Federico Barbarroja, Felipe Augusto de Francia y Ricardo Corazón de León de Inglaterra. Barbarroja se ahogó en Asia Menor; los dos reyes restantes tomaron Acre. Ricardo, pese a sus hazañas, no pudo reconquistar Jerusalén y firmó en 1192 un tratado que dejó la ciudad bajo control musulmán a cambio de la protección de los peregrinos cristianos y la conservación de los puertos levantinos y Chipre.

Asedio de Acre

Saladin fue admirado por su caballerosidad; Ricardo se convirtió en leyenda, inmortalizado en las historias de Robin Hood.

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

Fuente: Biblioteca Nacional de Francia

Cuarta Cruzada – “Cruzada de Venecia” (1202‑1204)

Convocada por el Papa Inocencio III, la cruzada pretendía liberar el Santo Sepulcro. Liderada por Bonifacio de Montferrato, Balduino de Flandes y Geoffroy de Villehardouin, su objetivo original era Egipto. Al no poder pagar a los venecianos, se les exigió la captura de Zara y, posteriormente, la desviación hacia Constantinopla, que fue saqueada en 1204. Balduino se proclamó primer emperador del Imperio Latino. Fue, en esencia, una cruzada cristiana contra cristianos.

Los venecianos desvían la cruzada a Constantinopla

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

La “Cruzada de los Niños” (1212) y la Quinta Cruzada (1217‑1221)

  • Cruzada de los Niños (1212): Se persuadió a más de 30 000 niños de emprender la liberación del Santo Sepulcro. En Genoa, capitanes deshonestos los vendieron como esclavos en Egipto y Túnez.
  • Quinta Cruzada (1217‑1221): Predicada por Inocencio III. Tras fracasos en Chipre y Hungría, el rey de Jerusalén, Juan de Brienne, conquistó Damierta (1219) con ayuda de los templarios, pero la campaña hacia El Cairo fue abortada por la inundación del Nilo, obligando a los cruzados a rendirse.

Sexta Cruzada (1228‑1229)

El emperador Federico II, excomulgado, partió con apenas 3 000 soldados. Tras cinco meses de negociaciones con el sultán al‑Kamil, firmó el tratado de Jaffa, devolviendo a los latinos Belén, Nazaret y Jerusalén, aunque los musulmanes conservaron sus mezquitas. El acuerdo no fue bien recibido en Occidente y, en 1244, los musulmanes recapturaron Jerusalén definitivamente.

Federico II de Hohenstaufen (1220‑1250)

Éxito sorprendente: recuperó Jerusalén sin derramar sangre.

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

Séptima Cruzada (1248‑1254)

El rey Luis IX de Francia, tras la reconquista de Jerusalén por los musulmanes, lanzó una expedición contra Egipto. Partió con su esposa Margarita de Provenza y sus hermanos, tomó Damierta, pero fue derrotado en Mansura; Luis fue capturado y liberado tras pagar un rescate de 400 000 libras. Pasó cuatro años más en Tierra Santa antes de regresar a Francia en 1254.

Asedio de Damierta

Aunque la cruzada fracasó, Luis IX obtuvo el respeto del Papa.

Las Cruzadas: aventura medieval, impulso económico y legado histórico

Octava Cruzada (1270)

Tras el fracaso de la Séptima, Luis IX interpretó el desastre como castigo divino. En un contexto de menor hostilidad musulmana, el rey partió en 1270 hacia Túnez, creyendo que el emir se convertiría al cristianismo. Exhausto, murió de disentería frente a la ciudad. Con su muerte se cerró la era de las cruzadas.