En la Roma antigua la ciudadanía estaba estrechamente vinculada al gobierno. Los ciudadanos romanos disfrutaban de derechos y deberes, entre los que se incluía la participación en la vida política.
Las asambleas
Existían tres asambleas principales: la Comitia Curiata, la Comitia Centuriata y la Comitia Tributa. La primera se ocupaba de leyes religiosas y de familia, mientras que las otras dos legislaban, elegían magistrados y declaraban la guerra. El voto se distribuía según la riqueza y la posición social del ciudadano.
El Senado
El Senado, compuesto por ancianos nombrados de por vida, asesoraba a los magistrados y dirigía la administración del Estado, incluida la designación de gobernadores provinciales.
Otros cargos
Los ciudadanos también podían ejercer funciones como cónsules, pretores, tribunos de la plebe, ediles o cuestores, encargados de aplicar las leyes y gestionar los asuntos locales.
Limitaciones y exclusiones
La participación no era igualitaria. Las mujeres estaban excluidas del voto y de los cargos públicos, aunque podían influir indirectamente. Además, el poder del Senado estaba concentrado en unas pocas familias adineradas, lo que impedía una verdadera democracia.