Contexto de las invasiones vikingas
Desde finales del siglo VIII y durante gran parte del IX, los vikingos daneses y noruegos asaltaron Inglaterra. Lo que comenzó como incursiones de saqueo se transformó en una invasión destinada a la conquista y al asentamiento.
Alfredo asciende al trono de Wessex
Alfredo fue elegido rey de Wessex por el witan. Su reino se reducía bajo la presión danesa; tras varias derrotas tuvo que pagar tributo para evitar la conquista, y los monjes de Abingdon lo acusaron de "Judas" por entregar su tesoro a los invasores. En 872, los vikingos abandonaron Wessex tras un acuerdo con los mercianos.

Rebeliones y reconfiguración del norte
En el mismo año, una revuelta anti-danesa en Northumbria expulsó al rey títere Ecgberth y estableció un dominio sajón independiente bajo Ricsige en Bamburgh. Los daneses, sin interés en la inhóspita zona norte, se retiraron y fijaron su base en Torksey, al noroeste de Lincoln.
Mientras tanto, en 873 los daneses capturaron Mercia, desterrando al rey Burgred. Dividieron el territorio: el oeste quedó bajo Ceowulf II (considerado un títere) y el este bajo control directo danés.
Las campañas de 875‑878
En 875 la flota wessexiana derrotó a los vikingos en un enfrentamiento menor, pero en 876 los daneses bajo Oscetel y Anwend ocuparon Warenham y luego Exeter. Tras una tormenta que hundió una flota vikinga, los sajones negociaron nuevos intercambios de rehenes.

En enero de 878 los daneses, liderados por Guthrum, tomaron Chippenham. Alfredo se refugió en los pantanos de Somerset y, desde allí, construyó una fortaleza en Athelney. Allí recibió la noticia de la victoria sajona en Cynwit, donde el conde Odda derrotó a los daneses y cayó el líder vikingo Ubbe.
La batalla de Edington y la paz con Guthrum
Alfredo reunió a sus fuerzas en la piedra de Egbert y, en mayo de 878, derrotó a los invasores en Edington. Tras el asedio de Chippenham, los daneses se rindieron. Se firmó un tratado de paz: Guthrum se convirtió al cristianismo, adoptó el nombre de Athelstan (con Alfredo como padrino) y se estableció como rey de East Anglia bajo la supremacía de Wessex.

Probablemente Alfredo pagó una cuantiosa suma a Guthrum para sellar el acuerdo, pero simbólicamente el tratado convirtió al rey danés en vasallo del monarca wessexiano.
Consolidación del reino sajón
En 879 una flota danesa llegó al Támesis, pero no se alió con Guthrum y pronto regresó a Francia y los Países Bajos. Tras la muerte del último rey merciano Ceolwulf, Alfredo delegó el gobierno de Mercia a Aethelred, quien juró lealtad en 883. En 886 fuerzas combinadas de Wessex y Mercia tomaron Londres, que pasó bajo la autoridad wessexiana.
El dominio danés quedó confinado al llamado Danelaw, que abarcaba gran parte del norte y este de Inglaterra. No era un reino unificado, sino una zona de asentamiento escandinavo.
Defensa y reformas de Alfredo
Alfredo impulsó una red de fortalezas a intervalos de no más de 30 km, construyó una flota naval y estableció un sistema de torres de vigía para alertar rápidamente de invasiones. En 896 una fuerza de 4.000 daneses bajo Haesten intentó colonizar Kent, pero fue repelida; simultáneamente los sajones defendieron el oeste de Wessex y enviaron refuerzos al este bajo su hijo Eduardo y Aethelred de Mercia.

Legado cultural y político
Alfredo ordenó la recopilación de leyes y la traducción de numerosos textos latinos al inglés, promoviendo la educación y la piedad cristiana. Sus alianzas matrimoniales con la realeza merciana y el conde de Flandes reforzaron la posición de Wessex como el núcleo de una Inglaterra unificada.
Los documentos de su corte dejaron de llamarlo rex Westsaxonum y comenzaron a referirse a él como rex Anglorum et Saxonum (rey de los anglos y sajones). El Anglo-Saxon Chronicle registra su entrada en Londres en 886 como el momento en que “todos los ingleses que no vivían bajo esclavitud danesa depositaron su esperanza”.
Por detener la invasión danesa y recuperar territorios más allá de Wessex, muchos lo consideran el primer rey de una Inglaterra unificada, bajo el título de Alfredo el Grande.
Alfredo murió en 899. El Anglo-Saxon Chronicle le dedica el epílogo: “reinó sobre todos los ingleses, excepto la parte bajo control danés”. Su hija, Aethelflaed, también jugó un papel crucial en la historia posterior.
Fuentes:
Thomas Williams, Viking Britain. An Explanation.
Peter Ackroyd, The History of England. Volume I. Foundations.
Annie Whitehead, Mercia. The Rise and Fall of a Kingdom.
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