Guerra submarina sin restricciones
En febrero de 1917 Alemania reanudó la guerra submarina sin restricciones, poniendo en riesgo a los buques mercantes estadounidenses y provocando numerosas pérdidas humanas. El hundimiento del transatlántico británico Lusitania en 1915 y otros incidentes similares aumentaron la tensión entre EE. UU. y Alemania.
Telegrama Zimmermann
En enero de 1917 el gobierno británico interceptó y descifró un telegrama enviado por el secretario de Estado alemán, Arthur Zimmermann, al embajador en México. En él se proponía una alianza germano‑mexicana contra EE. UU., prometiendo ayudar a México a “reconquistar” los territorios perdidos en el suroeste si Estados Unidos entraba en la guerra. La revelación encendió la opinión pública estadounidense contra Alemania.
Intereses económicos
Los Aliados habían acumulado enormes deudas con Estados Unidos por suministros y préstamos. Apoyar a los Aliados garantizaba el reembolso de esas deudas y protegía los intereses económicos norteamericanos.
Presión popular
El sentimiento pro‑aliado crecía entre la población estadounidense, impulsado por el hundimiento del Lusitania, la solidaridad con Bélgica bajo ocupación alemana y la indignación moral por las atrocidades cometidas por Alemania.
Motivaciones morales y humanitarias
Muchos estadounidenses quedaron horrorizados por los crímenes de guerra alemanes, como el uso de gas venenoso, la destrucción deliberada de bienes civiles y el maltrato a prisioneros de guerra.
Vínculos con Gran Bretaña
EE. UU. y Gran Bretaña compartían la lengua, la cultura y una larga historia de cooperación, lo que generaba una inclinación natural a respaldar al Reino Unido.
Revolución rusa
La caída de la monarquía rusa en febrero de 1917 y la formación de un gobierno provisional debilitaron a los aliados de las Potencias Centrales, aumentando las probabilidades de victoria de los Aliados.