La Batalla de Shiloh, librada los días 6 y 7 de abril de 1862, a menudo se interpreta erróneamente como una derrota para la Confederación.
En realidad, aunque las fuerzas de la Unión lograron avanzar y ocupar el punto estratégico conocido como Pittsburg Landing, al final se vieron obligadas a retirarse sin poder mantener la posición. Esa retirada dejó a los confederados con el control del terreno, otorgándoles una victoria táctica.