¿Por qué Cracovia no tiene ayuntamiento histórico?
Casi todas las ciudades y pueblos orgullosos cuentan con un ayuntamiento. Wrocław, Poznań, Tarnów o incluso Głogów Małopolski lo tienen. En la antigua capital real, Cracovia, no se encuentra ningún edificio histórico de este tipo; sólo una torre solitaria se conserva en la Plaza del Mercado. ¿Por qué?
Los orígenes
En la Plaza del Mercado de Cracovia sí existió un ayuntamiento, y llegaron a haber varios. El más antiguo era de madera y probablemente se quemó en el siglo XIV, concretamente en 1306. En 1316 ya había otro edificio, pero pronto resultó insuficiente para una ciudad en expansión. Las autoridades decidieron entonces construir una sede majestuosa acorde a su estatus.
La construcción finalizó en 1414. A diferencia de otros edificios, la sede municipal resistió más de cuatrocientos años, a pesar de los numerosos incendios que asolaron la ciudad y de las reparaciones que la torre requirió.
Ayuntamiento a mediados del siglo XVII. Reconstrucción realizada por el Museo Histórico de la Ciudad de Cracovia.
El mito del invasor
Muchos libros sobre monumentos cracovios apenas mencionan la desaparición del ayuntamiento, diciendo que fue derribado poco después de la caída de la Commonwealth Polaco‑Lituana, durante las particiones. Esa versión sugiere que el invasor extranjero lo destruyó, pero la realidad es distinta.
La decisión de los austríacos
Tras la ocupación austríaca en 1796, se contempló convertir el ayuntamiento en oficinas administrativas. El arquitecto contratado elaboró planos para su reconstrucción. Según Michał Grabowski, los nuevos administradores consideraron restaurar el edificio para usarlo como sede de sus autoridades.
Al lado de la torre, único fragmento sobreviviente, se muestra una pequeña reconstrucción de la apariencia original del edificio (licencia CCA‑SA, autor: Mach240390).
Sin embargo, los planes nunca se materializaron. En 1809 Cracovia pasó al Ducado de Varsovia creado por Napoleón y, en 1815, se convirtió en una Ciudad Libre.
La Ciudad Libre y la demolición
Durante los primeros años de la República de Cracovia, la ciudad disfrutó de una verdadera independencia interna; sus habitantes decidían sobre los asuntos urbanos. El 1 de marzo de 1817 la Asamblea de Representantes aprobó una ley para derribar edificios públicos en mal estado, entre ellos el antiguo ayuntamiento, que ya se utilizaba como granero.
«Dado que varios edificios públicos están en ruinas y su restauración implicaría un coste considerable, deben ser demolidos y sus terrenos vendidos.»
El segundo artículo especificaba que el “antiguo ayuntamiento, convertido en granero y en ruinas, debía ser derribado”. La medida fue aprobada por unanimidad y contó con el apoyo popular, que veía en la demolición una forma de “liberar la plaza de esa choza desfigurada”.
Vista del ayuntamiento antes de su demolición, vista desde el este (ilustración del “Anuario de Cracovia”, 1906).
Inicialmente se planeó demoler sólo los graneros adyacentes, pero el ambiente del momento llevó a derribar todo el conjunto, salvo la torre. En 1821 un senador de la Ciudad Libre, Soczyński, pidió en la revista “Pszczółka Krakowska” que se embelleciera aún más el centro, proponiendo eliminar “este solitario reloj gótico, de escaso valor”.
El legado
A finales del siglo XIX el valor histórico de los monumentos empezó a reconocerse, pero la decisión ya estaba tomada. Se barajó la construcción de un nuevo ayuntamiento o incluso de un teatro en el mismo sitio, sin que ninguno de esos proyectos se concretara. Así, Cracovia quedó, al igual que Varsovia, como una de las pocas ciudades sin ayuntamiento propio.
Fuentes
- Józef Muczkowski, El antiguo ayuntamiento de Cracovia, “Rocznik Krakowski”, vol. VIII (1906), pp. 6‑55.
- Michał Grabowski, La torre del ayuntamiento, Museo Histórico de la Ciudad de Cracovia, 2008.
- Sobre el antiguo y actual ayuntamiento y los recuerdos del municipio de Cracovia, “Time”, 1 de agosto de 1866.
- “Pszczółka Krakowska”, 1821.