Historia de Europa

Archienemigos de Roma: Alarico

Archienemigos de Roma: Alarico

Alarico, rey de los godos

Alarico (en gótico Alahreiks) nació en el año 370 d.C. en la región de Dacia, en la isla de Peuké, la mayor del delta del Danubio (actual Rumanía). Era hijo de Rocestes y nieto de Aoric, descendiente de la dinastía de caudillos godos conocida como los Baltingos, fundada por el legendario Gondebaudo Baltha, cuyo nombre godo significa “el valiente”.

Primeros años al servicio del Imperio

Tras la catástrofe de Adriano‑polis en 378, en la que el ejército romano sufrió una amarga derrota y el emperador Valente murió, los godos recibieron autorización imperial para asentarse como foederati en la provincia de Moesia (entre la actual Serbia y Bulgaria). Entre 387 y 395 Alarico dirigió a las tropas góticas que actuaron como auxiliares de las legiones dánubias contra otras tribus bárbaras.

Ambición y la división del imperio

Con la muerte del emperador de origen hispano Teodosio I, Alarico vio la oportunidad de proclamarse rey de su pueblo. Teodosio había completado el plan de Diocleciano de dividir el imperio entre sus dos hijos: Honorio (augusto del occidente, apenas once años) y Arcadio (augusto del oriente, asentado en Constantinopla). La falta de control y la inexperiencia de los jóvenes emperadores facilitaron la actuación de Alarico, cuyo accionar contribuiría al colapso del mundo antiguo.

Los enfrentamientos con Stilicho

En 396 Alarico cruzó a Macedonia, Tracia y Beocia, saqueando ciudades como Corinto y Esparta y amenazando incluso a la corte de Constantinopla. El único capaz de detenerlo era Flavio Stilicho, general de origen vándalo y magister militum del emperador Honorio. Tras varias campañas, Stilicho obligó a Alarico a retirarse a Iliria, ya sea por tregua o por prudencia estratégica. Sin embargo, en 400 el rey gótico volvió al occidente y fue derrotado por Stilicho en Verona y, finalmente, en la batalla de Pollentia (actual Pollenzo) en abril de 402.

En 406 la situación cambió: Stilicho cayó en desgracia en la corte de Honorio, probablemente por sospechas de haber conspirado contra el prefecto prae‑tórico de Constantinopla, Rúfino. Honorio ordenó la ejecución de Stilicho el 22 de agosto de 408, influido por consejeros poco acertados y quizás por la fe arriana del general.

Saqueo de Roma (410)

Ante la ausencia del único militar capaz de frenar al godo, Alarico decidió atacar a Honorio, que se había refugiado tras los muros pantanosos de Rávena. Durante casi tres años sitió la capital, negociando con el Senado y exigiendo el cargo de magister militum que Stilicho había dejado vacante. El Senado aceptó pagar un alto tributo para asegurar la retirada, pero Honorio, oculto en Rávena, se negó a cumplir.

El 24 de agosto de 410 los hombres de Alarico entraron por la Porta Salaria, probablemente con la complicidad de algunos esclavos. El saqueo, que duró tres días, no fue tan violento como suele imaginarse, pero supuso un terremoto político e ideológico: era la primera vez desde que los galos bajo Breno asaltaran Roma republicana, siete siglos antes, que la ciudad eterna caía en manos de un bárbaro. Para muchos historiadores, este episodio marca el inicio del fin del Imperio romano.

«Desde que tomé Roma en mis manos, nadie ha subestimado el poder de los godos. El deseo de conquista y aventura dio grandeza a un pueblo que buscaba un hogar.»

Tras el saqueo Alarico tomó como botín a la media hermana del emperador, Gala Placidia, y se dirigió hacia los graneros de África en busca de alimentos para su pueblo. Murió poco después, en Cosentia (Cosenza, Calabria), a la edad de apenas 35 años.