Contexto inicial
Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Estados Unidos declaró su neutralidad, siguiendo una larga tradición de no involucrarse en conflictos europeos.
Incidentes que cambiaron la postura estadounidense
Varios hechos erosionaron esa posición neutral:
- Guerra submarina ilimitada alemana (1917): Alemania retomó la política de hundir sin previo aviso cualquier barco que se acercara a sus costas, violando el derecho internacional y poniendo en riesgo a la marina mercante estadounidense.
- Hundimiento del Lusitania (1915): El crucero británico fue torpedeado, provocando la muerte de 1 128 ciudadanos estadounidenses, lo que encendió la ira pública en EE. UU.
- Telegrama Zimmermann (enero 1917): El mensaje secreto alemán, interceptado por los británicos, proponía una alianza con México contra Estados Unidos, aumentando la percepción de una amenaza directa.
Motivaciones estratégicas y políticas
Además de los ataques contra sus ciudadanos y su comercio, Washington temía que una victoria alemana alterara el equilibrio de poder en Europa, lo que podría afectar sus intereses económicos y de seguridad a largo plazo.
Decisión de entrar en la guerra
El presidente Woodrow Wilson, bajo la presión de la opinión pública y los argumentos estratégicos, solicitó al Congreso declarar la guerra. El 6 de abril de 1917, EE. UU. abandonó oficialmente su política de neutralidad y se alineó con los Aliados.