Orígenes y motivaciones reales
Las Cruzadas no surgieron por una necesidad divina; fueron, en esencia, intentos de los nobles europeos por ampliar su poder y riquezas.
Situación en Tierra Santa antes de 1095
Cuando los turcos selyúcidas tomaron el control de la región en 1071, no prohibieron las peregrinaciones cristianas a Jerusalén, como suele afirmar la propaganda europea. Simplemente cobraron una tarifa por el acceso a los lugares sagrados.
Musulmanes y cristianos convivieron en relativa paz durante unos cuatrocientos años antes del inicio de la Primera Cruzada y continuaron haciéndolo durante aproximadamente cuarenta años después.
El discurso de la “guerra santa”
Los papas y cronistas medievales que relataron las Cruzadas emplearon una retórica de guerra santa como justificación para la conquista y el saqueo, semejante a la labor de los actuales “spin doctors”.
Visión de los historiadores modernos
Un historiador contemporáneo describe las Cruzadas como:
«Una serie de intentos sangrientos y fallidos de conquistar y colonizar las tierras del Oriente Medio. Se pueden considerar un temprano ejemplo del imperialismo europeo.»
— Thomas Madden, Crusades: The Illustrated History
Conclusión
Es fundamental reconocer que las Cruzadas estuvieron motivadas principalmente por la codicia, el ansia de poder y la búsqueda de territorios, más que por razones religiosas.