Ventajas
- Impedía la acumulación de poder excesivo en manos de un solo funcionario, evitando la corrupción y la tiranía.
- Garantizaba una rotación regular del liderazgo, introduciendo ideas frescas y evitando el estancamiento.
- Fomentaba la distribución del poder entre distintas familias e individuos, promoviendo el pluralismo y la estabilidad política.
- Facilitaba la promoción de talentos, permitiendo que personas capaces alcanzaran cargos de responsabilidad sin quedar bloqueados por incumbentes arraigados.
Desventajas
- Reducía el tiempo disponible para que los funcionarios adquieran experiencia y pericia en sus funciones.
- Generaba cambios frecuentes de políticas al llegar nuevos mandatarios, lo que podía afectar la continuidad y coherencia del gobierno.
- Creaba incertidumbre e inestabilidad, ya que la limitación del mandato desincentivaba la planificación a largo plazo.
- Provocaba rivalidades y competencia entre funcionarios que buscaban maximizar su breve periodo, alimentando intrigas y conflictos políticos.