El 17 de julio de 1932, alrededor de 7 000 simpatizantes nazis marcharon por Altona, entonces parte de Schleswig‑Holstein y bastión de comunistas y socialdemócratas. El desfile, proclamado con el grito “¡Mostraremos a los de la Pequeña Moscú!”, terminó en un tiroteo que dejó 18 muertos y quedó registrado en la historia de Hamburgo como el "Domingo Sangriento".
¿Era previsible la escalada?
Las autoridades podrían haber anticipado que la manifestación del SA y los simpatizantes del NSDAP, en plena campaña electoral del Reichstag, se tornaría violenta, pero no la prohibieron. Los nazis coreaban consignas y cantaban canciones antisemitas mientras agredían a transeúntes. Los residentes de izquierda respondieron y pronto se produjeron enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Disparos resonaron; dos miembros del SA cayeron cubiertos de sangre. La policía alegó que los manifestantes disparaban desde tejados y ventanas y, como respuesta, disparó más de 5 000 balas contra casas y gente, provocando la muerte de 16 residentes.
Cuatro sentencias de muerte contra comunistas
Tras la toma del poder en 1933, los nazis organizaron un juicio espectáculo en el que condenaron a muerte a cuatro comunistas, acusándolos de ser los responsables del domingo sangriento. No existen pruebas de que hayan disparado contra los nazis o la policía. De hecho, los dos SA muertos fueron alcanzados por fusiles de carabina, armas que en ese momento sólo poseía la policía. El teniente de policía Schieritz, quien dio la orden de fuego, admitió que la policía fue la que causó la mayor parte de las muertes, aunque alegó haber sido también blanco de disparos. Las dudas persisten sobre cuántos agentes dispararon por miedo y cuántos lo hicieron con motivaciones políticas.
El "Domingo Sangriento" beneficia al NSDAP
El episodio sirvió como propaganda para Hitler y el NSDAP. Días después, el canciller Franz von Papen destituyó al gobierno prusiano socialdemócrata, al que pertenecía Altona, en un golpe de estado que eliminó uno de los últimos obstáculos al ascenso nazi al poder.