La República Romana, surgida como una pequeña ciudad‑estado en la península itálica, se transformó en un imperio que abarcó tres continentes. A continuación, los principales territorios que conquistó y que formaron parte del mundo romano.
Italia
Roma unificó toda la península itálica, incorporando regiones como el Lacio, la Etruria, Campania, Apulia y Sicilia.
Grecia y los Balcanes
Las campañas romanas llevaron al control de Macedonia, Epiro, Acaya e Iliria. Grecia pasó a ser provincia en el 146 a.C.
África del Norte
Tras las Guerras Púnicas, Roma venció a Cartago y anexó Numidia. Egipto se convirtió en provincia en el 30 a.C., tras la caída de Cleopatra.
Hispania (España)
La península ibérica se dividió en varias provincias: Hispania Citerior, Hispania Ulterior y la Baetica, entre otras.
Galia (Francia)
Las campañas de Julio César conquistaron la mayor parte de la actual Francia, organizada en las provincias de la Galia Aquitania, Galia Bélgica y Galia Lugdunense.
Britania (Inglaterra y Gales)
En el 43 d.C. se fundó la provincia de Britania, que abarcó gran parte de Inglaterra y Gales.
Germania
Roma intentó expandirse más allá del Rin, pero la derrota en la batalla del bosque de Teutoburgo (9 d.C.) detuvo la conquista.
Dacia (actual Rumanía)
El emperador Trajano incorporó Dacia en el 106 d.C.; la provincia fue abandonada siglos después por las invasiones bárbaras.
Oriente Próximo
Se anexaron Siria, Palestina y Judea; Jerusalén cayó en 63 a.C. y Judea se convirtió en provincia romana.
Anatolia (actual Turquía)
Roma conquistó el Reino de Ponto y creó la provincia de Asia, además de controlar Capadocia, Bitinia y Frigia.
Estas conquistas difundieron la cultura, el derecho y la administración romanos, dejando una huella indeleble en la historia europea y mediterránea.