Los orígenes de los tratados
Los tratados más antiguos que conocemos datan del tercer milenio a.C., como el Tratado de Frontera entre Kish y Lagash en Mesopotamia. A partir del segundo milenio a.C., civilizaciones como China y Egipto comenzaron a redactar tratados escritos.
En sus inicios, estos acuerdos se inscribían en tablillas de arcilla o en rollos de papiro. Su formalización solía implicar juramentos solemnes, a menudo acompañados de sacrificios rituales o ceremonias religiosas, y contaban con la presencia de testigos externos.