Antes de 1789, la alimentación en Francia variaba enormemente según la posición social. A continuación se describen los hábitos culinarios de campesinos, burgueses y aristócratas.
Alimentación campesina
- Pan: el alimento esencial y más consumido.
- Queso: disponible en la mayoría de los hogares rurales.
- Carnes: mayormente cerdo, a menudo salado o ahumado y servido como embutidos.
- Verduras de raíz: repollo, calabaza y otras verduras de temporada.
- Sopas: especialmente de puerro y guisantes, muy populares en los meses fríos.
- Frutas: manzanas y peras, frecuentemente transformadas en sidra.
Alimentación urbana (burguesía)
- Carnes: mayor variedad y mejor calidad que la de los campesinos.
- Aves: pollo, pato y ganso eran comunes en la mesa de los habitantes de la ciudad.
- Verduras frescas: disponibles en mercados locales.
- Lácteos: mantequilla y yogur, consumidos con mayor regularidad.
- Huevos: una fuente importante de proteína.
Alimentación aristocrática
- Menús de varios platos, a menudo con más de diez servicios.
- Amplia variedad de carnes, incluyendo venado, caza y pescados exóticos.
- Uso generoso de azúcar y especias importadas, como la canela, el clavo y la nuez moscada.
- Postres elaborados y lujosos, como pasteles, flanes y confituras.