La participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial fue el resultado de una compleja interacción de factores: nacionalismo, obligaciones de alianzas y ambiciones territoriales. El imperialismo jugó un papel, pero no fue la única causa.
1. Paneslavismo y nacionalismo
Como la nación eslava más grande, Rusia promovía el paneslavismo, la unión de todos los pueblos eslavos. En los Balcanes, Serbia y Montenegro enfrentaban la expansión austrohúngara, y Rusia sintió la obligación de proteger a sus hermanos eslavos.
2. Compromisos de alianza
Rusia tenía una alianza defensiva con Serbia desde 1878. Según el tratado, debía acudir en ayuda de Serbia si era atacada. Cuando Austria‑Hungría emitió un ultimátum a Serbia tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en julio de 1914, Rusia consideró su deber respaldar al aliado y evitar su humillación.
3. Rivalidad con Alemania y Austria‑Hungría
Las tensiones con Alemania y Austria‑Hungría eran históricas, especialmente por disputas territoriales y políticas. La expansión militar y la diplomacia agresiva del Kaiser Guillermo II generaron preocupación en Moscú.
4. Ambiciones territoriales
Rusia buscaba ampliar su influencia en los Balcanes, apoyando a Serbia y Montenegro, y deseaba acceder a puertos de aguas cálidas en el Adriático y el Mediterráneo, lo que beneficiaría su comercio y su marina.
5. Efecto dominó
Temía que la derrota de Serbia provocara un efecto dominó que desestabilizara toda la región balcánica y debilitara la influencia rusa en Europa del Este y más allá.
En conjunto, el imperialismo estaba entrelazado con intereses geopolíticos y nacionales. La decisión rusa de entrar en la guerra se basó principalmente en proteger a sus aliados eslavos, cumplir sus compromisos de alianza, contrarrestar el poder creciente de Alemania y Austria‑Hungría, y asegurar sus objetivos estratégicos en los Balcanes y Europa del Este.