Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania nunca llegó a invadir Inglaterra.
El alto mando nazi elaboró un plan llamado Operación León Marino (Operation Sea Lion) con la intención de cruzar el Canal de la Mancha e iniciar una invasión terrestre. Sin embargo, la operación fue cancelada antes de ejecutarse, principalmente por la falta de superioridad aérea y naval.
En lugar de una invasión terrestre, los alemanes lanzaron una campaña aérea conocida como la Batalla de Bretaña, que tuvo lugar entre julio y octubre de 1940. El objetivo era debilitar la Royal Air Force y preparar el terreno para una posible invasión, pero la resistencia británica impidió que el plan se materializara.