Historia de Europa

Impacto de los tratados posteriores a la Primera Guerra Mundial en las fronteras de Europa y Asia

Europa

Tratado de Versalles (1919)

Redibujó el mapa europeo: Alemania perdió Alsacia‑Lorena a Francia, Eupen‑Malmédy a Bélgica, el norte de Schleswig a Dinamarca y gran parte de Prusia Occidental, Posen y la Alta Silesia a Polonia. Además, perdió todas sus colonias ultramarinas.

Tratado de Saint‑Germain (1919)

Disolvió el Imperio Austrohúngaro y dio origen a Austria, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia. Austria cedió territorios a Italia, Checoslovaquia, Polonia, Rumanía y Yugoslavia.

Tratado de Trianón (1920)

Confirmó las pérdidas territoriales de Hungría: cedió tierras a Checoslovaquia, Rumanía y Yugoslavia.

Tratado de Neuilly (1919)

Formalizó la pérdida de territorio de Bulgaria a favor de Grecia, Rumanía y Yugoslavia tras las Guerras de los Balcanes.

Tratado de Sèvres (1920)

Desmembró el Imperio Otomano, creando los estados modernos de Turquía, Armenia, Siria, Líbano e Irak. Turquía también perdió territorios en el Egeo a favor de Grecia e Italia.

Asia

Tratado de Brest‑Litovsk (1918)

Firmado entre las Potencias Centrales y Rusia, cedió a Alemania y sus aliados amplias zonas de la actual Polonia, Ucrania, los Estados Bálticos y partes de la región caucásica. El tratado fue anulado tras la derrota de las Potencias Centrales.

Tratado de Versalles (1919) – disposiciones en Asia

Japón obtuvo los territorios alemanes del Pacífico situados al norte del ecuador: Islas Marianas, Islas Carolinas y Islas Marshall.

Tratado de Saint‑Germain (1919) – disposiciones en Asia

Italia recibió la soberanía sobre el archipiélago de los Dodecaneses en el mar Egeo.

En conjunto, los tratados de paz posteriores a la Primera Guerra Mundial redefinieron fronteras, crearon nuevos estados y provocaron desplazamientos masivos, sentando las bases de futuros conflictos.